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Ciertamente los beneficios de correr son incuestionables, pues esta actividad proporciona buenas sensaciones físicas, mejora nuestra salud, proporciona un mayor bienestar físico y psíquico, nos rejuvenece orgánica y físicamente, permite limpiar las arterias y los pulmones; tonifica los músculos; fortalece los huesos y hasta mejora el apetito sexual. Pero, esta actividad supone extraños efectos secundarios (como el sabor a sangre durante una carrera, por ejemplo) podrían confundirse por síntomas de un mal mayor.

Sin embargo, no debés preocuparte: por extrañas que estas reacciones fisiológicas puedan parecer, normalmente no son motivo de alarma, según afirma Jordan Metzl, médico deportivo de Nueva York y autor del Libro de remedios caseros para deportistas, a la revista Runner’s World.

  • La tos persistente, el sabor a metal, la urgencia de ir al baño y la picazón durante una competición tienen explicación.

“La mayor parte son síntomas de que has entrenado duro”, asegura. “Los otros son problemas temporales que podés resolver de un modo fácil”.

Aquí te presentamos cuatro extraños efectos secundarios que pueden ocurrirte después de haber entrenado duro:

Una tos persistente

¿Has notado que después de cruzar la línea de meta de un 5K o de alguna competición comenzás a toser persistentemente durante varios minutos justo después? La razón tiene nombre, broncoconstricción: la revista explica que es parecido a lo que le ocurre a la gente con asma, no obstante le puede pasar a cualquiera.

“La broncoconstricción asociada al ejercicio suele aparecer cuando te ejercitás a un nivel más duro del habitual”, explica Metzl. “La pequeña musculatura alrededor de tus pulmones comienza a presentar espasmos. Es más frecuente a principio o a final del año, cuando los corredores no están en su pico de forma”. Hay quien, sencillamente, es más propenso a sufrirla por causas genéticas.

Es más común cuando corrés bajo condiciones frías o secas, porque tus vías respiratorias tienen que trabajar más para humedecer el aire mientras se dirige a tus pulmones, lo que las deshidrata y las irrita, provocando la constricción y la tos. Cubrir la nariz y boca con un tubular ligero puede ayudarte.

Sabor a metal

Estás subiendo la última pendiente de la carrera y sentís un sabor a sangre en la parte trasera de tu garganta. Son tus glóbulos rojos saludando, comenta Metzl.

“Cuando te esforzás por encima de tu umbral, tus glóbulos rojos son requeridos y liberan el factor hemo o hierro, la razón por la que sabe a metal", asegura. Los glóbulos rojos también pueden filtrarse a tus cavidades respiratorias. Si es temporal, no hay de qué preocuparse. Si siempre notás el sabor a sangre, deberías ver a tu médico para descartar algún problema mayor, como una infección.

Te urge un baño

A veces, sobre todo antes de una gran carrera, podés tener problemas para defecar, pero la necesidad repentina y urgente de ir al baño es más común entre los runners debido a las diferentes mecánicas que intervienen durante la competición.

Te pica todo

Llevás algunos minutos corriendo y los muslos te pican. En ocasiones es solo que tenés la piel seca o la respuesta natural al calentamiento mientras tus capilares y arterias se amplían para estimular los nervios adyacentes.

Pero hay quien realmente está sufriendo una reacción alérgica, la llamada urticaria del ejercicio, que puede provocar picores y sofocos, así como enrojecimiento y -en casos muy extremos- dificultad respiratoria. Si estás experimentando síntomas preocupantes, tu médico puede prescribirte epinefrina, pero podría tener algún efecto secundario complicado, como fatiga, debilidad y arritmias cardíacas. Si solo te pica, hidrata tu piel, calentá de modo gradual y rascate si hace falta.

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