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El colesterol es una grasa necesaria para el organismo. Se produce en el hígado o en el intestino durante la digestión, se encuentra en cada una de nuestras células y entre sus funciones está la formación de hormonas fundamentales para el cuerpo. Entonces ¿por qué hay que cuidar sus niveles?

De acuerdo con Blanca Lozano, dietista y nutricionista, el problema llega cuando se tiene demasiado colesterol en la sangre, pues se deposita en las arterias y se convierte en un factor de riesgo para desarrollar enfermedades relacionadas con el corazón. A este problema se le conoce como hipercolesterolemia.

“Consumir en exceso grasas saturadas favorece el aumento. Estas se encuentran en productos de origen animal como las carnes rojas, lácteos no desnatados o la mantequilla”, explica la especialista.

Nuestro cuerpo produce dos tipos de colesterol: el bueno (HDL) y el malo (LDL). Ambos son necesarios y trabajan en conjunto.

“El LDL viaja por las arterias para llegar a los tejidos pero, si lo tenemos en exceso se queda varado. En cambio, el colesterol bueno es como un basurero. Va por el organismo y recolecta al malo para llevarlo al hígado en donde es destruido”, detalla la dietista.

Por esa razón, es importante mantener ambos colesteroles en sus niveles correspondientes. Mientras que el HDL debe estar en un mínimo de 40 miligramos por decilitro, el LDL no debe pasar los 130 miligramos por decilitro.

“Lo recomendable es que el total sea de 200 miligramos por decilitro, pues si se pasa ya se considera que los niveles están elevados. No hay que mirar solo el total, sino estar pendientes de que cada uno esté donde debe”, comenta la experta.

La experta subraya la importancia de una alimentación en la que las grasas insaturadas reinen, así como los productos integrales, los desnatados y los vegetales.

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