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Cambios en la forma y tamaños de los pechos, cambios en la textura (que se ponga como cáscara de naranja) o en el color de la piel de los pechos (rojizo-amarillento), salida de secreción sanguinolenta o achocolatada y presencia de bultos duros en los pechos o debajo de las axilas, son algunos de los signos que el cuerpo de una mujer emite ante la presencia del cáncer de mama.

De acuerdo con la fundación Movicáncer en Nicaragua, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte en las mujeres entre 40 y 44 años de edad con una tasa de letalidad (muerte) de 23 de cada 100 mujeres diagnosticadas con esta enfermedad.

De hecho, la fundación admite que lo más trágico es que la mayoría de las mujeres que padecen de algún tipo de cáncer del aparato reproductor viven en pobreza, acceso limitado a los servicios de salud, bajo nivel de instrucción escolar, con frecuencia de zonas rurales y poco conocimiento de cómo cuidar de su salud e identificar las señales o los avisos de su cuerpo.

¿Qué es?

La Sociedad Americana Contra el Cáncer explica que esta enfermedad es un tumor maligno que se origina en las células del seno. Un tumor maligno es un grupo de células cancerosas que puede crecer hacia (invadir) los tejidos circundantes o propagarse (hacer metástasis) a áreas distantes del cuerpo. Es así como llega a ocurrirle casi por completo a las mujeres, pero los hombres también la pueden padecer.

Factores

Los factores de riesgo del cáncer de seno son múltiples. La organización Mundial de la Salud establece que algunos agentes reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquíia precoz, una menopausia tardía y una edad madura cuando el primer parto, figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama.

Además las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos. La lactancia materna tiene un efecto protector.

Tener hijos o no

Las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer de seno ligeramente mayor, ya que el embarazo reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer, lo cual puede que sea una razón de este efecto.

Para comprender mejor, la organización BreastCancer explica que las células mamarias se desarrollan durante la adolescencia y son inmaduras y muy activas hasta tu primer embarazo a término. Las células mamarias inmaduras responden a la hormona estrógeno así como a sustancias químicas que afectan las hormonas presentes en ciertos productos. Es por eso que tu primer embarazo a término hace que las células mamarias maduren completamente y crezcan de manera más regular. Esta es la razón principal por la cual un embarazo ayuda a protegerte contra el cáncer de mama.

Anticonceptivos

El Instituto Nacional del Cáncer admite que se ha descubierto que el estrógeno y la progesterona que ocurren en forma natural influyen en la formación y en el crecimiento de algunos cánceres.

Puesto que las píldoras para el control de la natalidad contienen hormonas femeninas, los investigadores han reportado que las mujeres que usan anticonceptivos orales tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno que aquellas mujeres que nunca los han usado, así mismo hace énfasis en que los factores de antecedentes hormonales y reproductivos que aumentan el riesgo de cáncer de seno son los que permiten que el tejido de los senos esté expuesto a altas concentraciones de hormonas por periodos más largos de tiempo.

Las no lactantes

Algunos estudios sugieren que la lactancia puede disminuir el riesgo de cáncer de mama, pero solamente si la lactancia es prolongada, durante 1,5 a 2 años. El riesgo se reduce en 4,3% por cada 12 meses de lactancia, sumándose otro 7% de reducción del riesgo por el parto. Los mecanismos por los que la lactancia previene el cáncer de mama son el retraso en el restablecimiento de la función ovárica, por un lado, y la disminución en los niveles séricos de estrógenos, por otro.

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