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A veces deseamos dormir horas y horas, pensamos que no soñamos todos los días o que todos los sueños tienen interpretación y son reflejo de la realidad. Para saber qué parte de mito y qué de realidad hay en todas estas afirmaciones, Javier Cabanyes, doctor especialista en neurosicología, recoge las respuestas en su último libro “Dormir y soñar”.

1 ¿Qué es el sueño?

Al contrario de lo que solemos pensar, dormir no es sinónimo de inactividad. Cabanyes señala que el sueño es una actividad del sistema nervioso más “dentro de un ritmo biológico que es el de la vigilia y el sueño”. Su finalidad, el restablecimiento de todos los sistemas de equilibrio preciso que tiene el organismo y la consolidación, organización y eliminación de la información que se ha estado manejando.

2 ¿Dormir supone descansar?

El experto apunta que pese a que descansar es la función, “no todo descanso se logra con el sueño ni todo el sueño es necesariamente descanso”. Es la calidad del sueño la que da esa vivencia de descanso, si esta es baja no nos sentiremos descansados.

3 ¿Es perjudicial dormir en exceso?

El doctor señala que hay personas que necesitan “constitucionalmente dormir más horas de la media”, entendiendo que la media está entre siete horas y media u ocho horas. Además también pueden aparecer situaciones coyunturales como estar sin dormir durante un tiempo, estar cansado o tener un mayor volumen de trabajo que hacen que tengamos que dormir más. Pero si estos factores no se dan y no hay una necesidad, dormir más de la cuenta “no es un dormir real, es un refugiarse en el sueño, y eso sí que podría significar un problema diferente”.

4 ¿Cómo conseguimos despertarnos?

A veces nos preguntamos por qué nuestro cuerpo decide despertar siempre y no tener un sueño eterno. La respuesta es que tenemos un reloj biológico puesto a determinadas horas del día, por eso muchas personas se despiertan espontáneamente a una hora habitual. “Este reloj tiene una duración estándar más o menos para todo el mundo, de ocho horas, transcurrido ese tiempo el reloj da la señal y se activa la vigilia”, apunta el doctor.

5 ¿Pensamos cuando dormimos?

Mientras dormimos el sistema nervioso sigue trabajando aunque “la consciencia no está presente”, por lo que el pensamiento durante los sueños es algo complicado de valorar.

6 ¿Soñamos siempre que dormimos?

“Los sueños se pueden dar a lo largo de todo el sueño, aunque no siempre los recordamos porque depende mucho de la fase en que estemos y de la instancia que hay entre el sueño y nuestro despertar”, pues si han pasado muchas horas no tenemos consciencia de haber soñado.

7 ¿Varían según la personalidad?

Efectivamente, “en los sueños hay un reflejo bastante sugerente del modo de ser de cada uno”, señala Javier. Así, las personas “que son muy imaginativas tienden a tener sueños muy vivos y realistas, con muchas imágenes”, mientras que las personas menos imaginativas, más cerebrales, a veces tienen sueños “muy vagos y poco precisos” o incluso tienen sensación de no soñar nunca.

8 ¿Soñamos desde que nacemos?

Soñamos incluso antes de nacer. Hay bastantes evidencias de que “en el feto y en el recién nacido hay sueños”, subraya Cabanyes.

El feto, durante las últimas semanas, “tiene una actividad cerebral desde el punto de vista de ritmos de sueño y vigilia y fases del sueño” muy parecidas a las que va a tener cuando nazca.

Eso sí, de momento no sabremos qué es lo que soñamos cuando somos bebés, porque sencillamente no podemos expresarlo.

9 ¿Tienen origen real?

“Siempre tiene un punto con la realidad” porque todas las imágenes e informaciones “son algo que hemos ido captando de nuestra interacción con el mundo y las personas”, apunta el especialista. Pero en los sueños se mezclan elementos del pasado y el presente, y además “la razón y la lógica no están presentes”, por lo que podemos mezclar estos componentes de tal manera que “acaban siendo cuestiones irreales o de nuestra imaginación”.

10. ¿Para qué soñamos?

El doctor explica que “hay una parte de explicación de los sueños biológica” que son ajustes que el sistema nervioso realiza. Por otra parte, los sueños tienen también “un componente psicológico, social, vivencial”. Pero no existen interpretaciones generales de los sueños válidas para todo el mundo, ni tampoco un sueño aislado tiene por qué tener significado o interpretación.

El factor determinante para la interpretación es que un sueño se repita, entonces sí “suelen poner de manifiesto” desde situaciones de estrés o conflictos de la infancia hasta situaciones emocionalmente positivas que revivimos a través de los sueños.

Además, el doctor señala que los sueños también pueden ser una “fuente de conocimiento personal”, pues a veces en los sueños “tenemos una representación de nosotros mismos que no tenemos tan consciente en la vigilia”, aunque también de cómo vemos a los demás, cómo vemos diferentes situaciones, etc. Los sueños a veces nos trasladan a ese componente inconsciente que “condiciona lo que hacemos y pensamos” pero que hasta que los sueños no lo sacan a la luz no teníamos muy en cuenta.

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