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Cuando nos enojamos, hacemos que nuestro cuerpo segregue sustancias que normalmente no aparecen en esas cantidades. Testosterona, bilis y adrenalina son algunas, pero también hay tensión de los músculos y articulaciones. La presión arterial y la frecuencia cardiaca aumentan, así como la actividad cerebral.

Si el mal genio es tu compañero diario, reflexioná y aprendé a canalizarlo, pues hay 5 enfermedades asociadas con el mal humor que no te gustaría padecer.

Dolores musculares

Ya te contamos que el enojo tensa los músculos. Puede parecer poco, pero si se trata de una tensión crónica, podés llegar a padecer contracturas graves en hombros, nuca y espalda.

Dermatitis

Afecciones como sarpullido, comezón y hasta psoriasis tienden a aparecer con mayor facilidad después de muchos arranques de ira. Además, puede haber infecciones en caso de que la comezón produzca heridas y estas no sean cuidadas de manera adecuada.

Gastritis

Tal vez es el síntoma más común del enojo crónico. Si constantemente sufrís de reflujo, ardor en la faringe y en la boca del estómago, ¡alerta! Tu mal humor puede ser el causante.

Daños hepáticos

Cuando nos enojamos producimos bilis. Si esto pasa muy seguido, es posible que se esparza por donde no debe o en cantidades mucho mayores a las normales. La vesícula es el órgano encargado de expulsar esta sustancia, así que si te enojás a cada rato, no debés sorprenderte que la vesícula también se resienta.

Arritmias

El estrés físico puede hacer que tu corazón se resienta y presentes enfermedades cardiacas severas.

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