Paula Andrea Arce de Chamorro
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He decidido escribir sobre lo que ocurre con el peso corporal y nuestra imagen cuando somos mamás… este realmente puede llegar a ser un quebradero de cabeza y un tema que genera muchas frustraciones y disminuye el autoestima y por qué no, a veces evita alcanzar aquella sensación de paz y tranquilidad que lleva a la felicidad.

A lo largo de la vida nuestro peso corporal va a cambiar, en la adolescencia ocurren los cambios más grandes y desde ahí las modificaciones siguen. El primer embarazo marca una gran diferencia, la tormenta hormonal que trae este tiene su influencia hasta en la forma en como acumulamos la grasa y se debe a la inteligencia de nuestro organismo y  cerebro que nos prepara para poder producir hormonas que facilitan el bienestar de nuestro bebé y aseguran una buena producción de leche materna (y nosotras a veces peleamos con las caderas grandes sin saber). Durante el embarazo el peso va a aumentar, lo importante es que este incremento sea manteniendo una alimentación nutritiva que aporte a nuestro bebé lo que requiere para un buen desarrollo. Luego del embarazo durante la lactancia las cosas cambian un poco y nuestro cuerpo irá volviendo al equilibrio poco a poco. 

Disfrutar cada etapa  de nuestra vida es lo ideal y ser conscientes que estos cambios son parte de nuestro avance es necesario, vivir todo esto con optimismo es lo más sano y de esta manera podremos disfrutar cada momento , incluso el de tener los senos muy grandes.

Cuando seguimos avanzando en las décadas vemos cómo a los 40, el metabolismo se hace más lento por la pérdida de masa muscular, mantener el peso es más difícil, ganarlo es fácil, la cintura se pierde y la flacidez aparece. 

Esta carrera en contra del tiempo es difícil de ganar, sin embargo, al conocer lo que ocurre se pueden hacer modificaciones en nuestro estilo de vida para lograr estar siempre sanas y sentirnos bien con nosotras mismas. Como estrategia funciona establecer una rutina de ejercicios que ayude a mantener la masa muscular fuerte, modificar los hábitos de alimentación para que lo que consumamos sea adecuado y cubra las necesidades que tiene nuestro cuerpo en estas décadas es también de vital  importancia. 

No es sano comenzar a vivir en una desesperación y obsesión total por revertir cambios que querramos o no se van a dar, tampoco estoy diciendo que nos descuidemos de nosotras mismas. Por el contrario priorizar nuestro bienestar físico, mental y espiritual es una de nuestras tareas, vernos bien, sentirnos bien es necesario pero sin sacrificar el diario disfrutar de nuestra vida, esposos, hijos, nietos, trabajo , etc.

Te invito a convertirte en tu principal “fan” que nada impida ver a la linda mujer que se esconde detrás de todas esas vivencias magníficas que has tenido y de ese cuerpo que solo muestra el paso del tiempo…

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