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A menudo oímos hablar de los antihistamínicos, incluso puede que los hayamos tomado para combatir los síntomas de la alergia. Pero, ¿sabemos qué son y cómo actúan? Una alergista explica qué es y para qué sirve la histamina y cómo funcionan los fármacos antihistamínicos.

La histamina es una molécula que fabricamos dentro de las células de nuestro cuerpo, por ejemplo, en las neuronas, las plaquetas, los mastocitos, los basófilos, las células gástricas y las enterocromafines (estas últimas están en la mucosa gastrointestinal).

“La histamina pertenece al grupo de las aminas biógenas, que son moléculas generadas por agentes biológicos”, señala Isabel Ojeda Fernández, alergóloga de la Clínica Ojeda de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). “Se produce por una descarboxilación de la histidina a través del enzima L-histidin descarboxilasa. Bacterias de nuestra flora intestinal y muchas bacterias contenidas en los alimentos producen el enzima L-histidin descarboxilasa, es decir, son capaces de producir histamina. 

Por lo tanto, la fuente de histamina no solo es interna, sino también externa, procedente de los alimentos que comemos y de nuestro proceso digestivo”, detalla la especialista.

Hay alimentos ricos en histamina como la leche y los quesos, la soya, los pescados azules, los embutidos, las salchichas, las verduras fermentadas, las conservas y cualquier alimento fresco procesado para que dure más tiempo.

Las alergias

Pero si por algo conocemos la histamina es por su relación con las alergias. En este sentido, la doctora Ojeda explica que en una reacción alérgica, el organismo produce inmunoglobulina E (IgE), contra proteínas no dañinas (alergénicas). La alergóloga destaca que la mayoría de estas IgE se encuentran unidas a la membrana de los millones de mastocitos y basófilos que tenemos en el cuerpo.

De este modo, cuando un alérgeno penetra en el cuerpo y se une a la IgE, se produce una reacción que hace que se liberen distintas sustancias contenidas en estas células, entre ellas la histamina.

“Esta liberación es brusca, inmediata e intensa, por eso las reacciones alérgicas son tan rápidas y potencialmente graves”, puntualiza.

Asimismo, la doctora detalla que los humanos tenemos cuatro tipos de receptores de histamina ampliamente distribuidos por el cuerpo, que se denominan RH1, RH2, RH3 y RH4.
“La unión de la histamina a sus receptores produce una serie de efectos celulares. De este modo, los síntomas por exceso de histamina circulante en sangre son múltiples: diarrea, dolor abdominal, gases, dolores menstruales, congestión nasal, mocos, ahogo, taquicardias y arritmias, migrañas, vértigo, mareos, picores, rojeces, urticarias, alteraciones del sueño, de la concentración, dolores musculares...”, describe.

La alergóloga aclara que lo que hacen los medicamentos antihistamínicos es bloquear la unión de la histamina a sus receptores.

“Los antihistamínicos anti H1 bloquean los RH1 y son los que se emplean en las enfermedades alérgicas. Entre ellos están la cetirizina, la ebastina, la loratadina, la bilastina, etc. Por su parte, los anti H2 bloquean los RH2 y se utilizan como antiácidos, por ejemplo, la ranitidina y la famotidina”, expone.

La alergóloga manifiesta que en la actualidad no se comercializan antihistamínicos anti H3 ni anti H4, pero indica que “se están investigando moléculas bloqueantes de estos receptores que podrían servir para el tratamiento de algunas enfermedades”.

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