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En la vida actual, en la que cada vez se hace más uso de la ingesta de alimentos chatarra, de menor calidad nutrimental, o de una dieta no balanceada, estamos propensos a padecer anemia, principalmente por déficit de hierro, vitamina B12, o de ácido fólico. Prácticamente cualquier persona puede sufrir anemia y no saberlo, siendo los niños menores de 5 años, embarazadas, y los adultos de la tercera edad, los grupos en los que se presenta la mayoría de los casos de este padecimiento, según se expone tal información en un artículo publicado en el sitio web Diabetes, bienestar y salud.

Esta enfermedad conlleva la disminución del número de glóbulos rojos que contiene la sangre, los encargados de transportar oxígeno a todos los órganos vitales, como lo son el cerebro, corazón, pulmones, y básicamente a todo nuestro organismo. El síntoma más frecuente de la anemia es el cansancio, manifestándose, como la capacidad insuficiente de energía para realizar las actividades diarias. Otros síntomas y signos son: mareos frecuentes, dolor de cabeza, dificultad para respirar, palidez, manos y pies fríos, uñas quebradizas, resequedad de piel, déficit de atención y pérdida de cabello.

Complicaciones

Los síntomas pueden presentarse dependiendo del grado de anemia que se padezca, siendo clasificada como leve, moderada o severa, y en algunos casos; puede no presentarse sintomatología. Por otro lado, una anemia no tratada puede ocasionar complicaciones a nivel cardiaco, tales como arritmias, insuficiencia cardiaca, o a nivel del sistema nervioso, por lo que es muy importante acudir con el médico de confianza al presentar uno o varios de los síntomas antes mencionados, para tratarlos de forma oportuna y adecuada.

¿Cómo se trata?

El tratamiento básicamente se enfoca en identificar el problema de fondo que está causando la anemia, prevenir complicaciones de esta enfermedad, aliviar los síntomas, y mejorar la calidad de vida de los pacientes, limitando en lo más posible las complicaciones principalmente en la población infantil.

Prevención

Existen alimentos que podemos consumir, que tienen sabor agradable, visualmente son apetitosos, y que contienen cantidades elevadas de nutrientes para prevenir la anemia, tales como las espinacas, brócoli, frutas, cereales integrales, productos lácteos descremados o con bajo contenido de grasas, mariscos, carne de res, pavo, pollo, salmón, atún en lata, huevo, frijoles, lentejas, nueces y semillas.

También existen algunas enfermedades crónicas degenerativas mal controladas que pueden ocasionar anemia, tales como la artritis reumatoide, insuficiencia renal crónica, o algunas otras como infecciones y el cáncer, por lo que deben ser atendidas por el médico especialista, y en su caso, detectarse a tiempo, para poder iniciar el tratamiento oportuno.

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