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El colon es un tubo largo y hueco que se encuentra al final del sistema digestivo. Ahí se acumula una gran parte de bacterias que en su conjunto se denominan microbiota, las cuales son beneficiosas para nuestro organismo, pues nos defienden de muchas enfermedades y hacen que absorbamos mejor los nutrientes de los alimentos. Estos microorganismos (bacterias) son quienes conforman lo que conocemos como flora intestinal. “Se calcula que el ser humano tiene en su interior unas dos mil especies de bacterias diferentes, de las cuales solo cien pueden llegar a ser dañinas e, incluso, hay algunas bacterias que inhiben el crecimiento de otras”, expone Ghaudy Alvarado Dávila, médico del Hospital Militar. 

A su vez, la doctora manifiesta que cuando se eleva el número de bacterias nocivas, se acumulan toxinas y estas pueden llegar al torrente sanguíneo, generando como consecuencia que el colon se enferme. Entonces, para que el colon se conserve en óptimas condiciones, la doctora indica que la clave es mantener el equilibrio de la flora intestinal, porque esta refuerza nuestras defensas frente a bacterias y virus. Además que, entre otras funciones, regula el buen ritmo de nuestras evacuaciones, protegiéndonos de diarreas y estreñimiento. También diversos estudios han revelado que la buena salud intestinal permite producir una buena cantidad de serotonina, que promueve estados de bienestar y de felicidad, pues cabe recordar que el 80% de esta hormona se sintetiza a nivel intestinal.

La doctora comenta que la cantidad de bacterias buenas que podamos albergar en nuestra flora intestinal también va a depender del estado de nuestra mucosa: “si la mucosa es muy fina, el número de bacterias aumenta y con ello, la posibilidad de que estas atraviesen la mucosa. Y si es más ancha, el número de bacterias y la posibilidad de que traspase al torrente sanguíneo disminuye, siendo este último aspecto muy positivo para el estado saludable del colon. Esto quiere decir que las bacterias tienen una mayor capacidad de adherirse en el epitelio intestinal”.

Ojo con estas acciones

No se puede obviar que a partir de los sesenta años la flora bacteriana se altera y se debilita, pero el estrés, la mala alimentación, el consumo de tabaco o las emociones negativas también afectan a la salud del colon y la flora intestinal. Además la ingesta de agua clorada y, a veces, las excesivas medidas higiénicas de la vida actual ocasionan daños en las bacterias buenas de la flora intestinal, lo cual se traduce en enfermedades para nuestro estómago, siendo más común los casos de colon irritable y alergias alimentarias. Importante es destacar que el uso continuado de antibióticos o medicamentos debilita la salud del colon y el equilibrio de la flora intestinal. Para prevenir estas situaciones, la doctora insiste en que aprendamos a comer mejor: más probióticos y prebióticos.

Sobre los probióticos

Según la Organización Mundial de Gastroenterología, los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se ingieren en las cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios a la salud de quien los consume. Se trata de bacterias o levaduras que están presentes en alimentos, medicamentos o suplementos dietéticos. Según la OMS, los probióticos que se utilizan con más frecuencia son los pertenecientes a las especies lactobacillus y bifidobacterium, siendo los primeros los que más se han empleado durante años para la conservación de alimentos mediante la fermentación, como es el caso de la leche al fermentarse para producir yogur, e incluso entra en la lista la leche agria.

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