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Al tomar la decisión de la búsqueda de una vida más saludable, se necesita algo más que el deseo de hacerlo. Es necesario comprometerse y tener un plan bien pensado.

Para comenzar, debemos estar conscientes que no se trata de hacer dietas estrictas o sufrir al hacer ejercicios. Nada más alejado de la realidad.

Hoy te damos los principales pasos que te ayudarán a iniciar este maravilloso estilo de vida:

1 Analiza tu estilo de vida actual

Este paso es primordial, ya que es necesario identificar aquellos obstáculos que nos limitan llevar un estilo de vida más saludable. Por ejemplo, ¿el horario de trabajo o el compromiso del hogar y la familia te impiden practicar alguna actividad física?; ¿tiendes a consumir alimentos ricos en azúcares porque eso es lo que compras para tus hijos o tu pareja?

Ahora bien, con cada limitación señalada, ubiquemos al lado una posible solución que nos permita superarla. Por ejemplo, ¿hay un área cerca de tu trabajo donde puedas hacer una caminata después del almuerzo o al terminar la jornada?; ¿existe, cerca de donde vives, un lugar donde puedas caminar, ya sea antes de ir a trabajar o estudiar?; o ¿tienes  algún gimnasio / centro deportivo cerca? Si tienes niños, ¿existe la posibilidad de dejarlos con un cuidador o llevarlos contigo al momento de entrenar?; ¿conoces de algún centro deportivo que tenga servicio de guardería para tus hijos?

Con respecto a la alimentación, podemos llevar un registro de todo lo que consumimos en el día para estar más consciente de lo que se come y cuándo se hace. Así evitas comer sin pensar. Puedes invitar a tu pareja e hijos a comer saludable al ser tú el ejemplo y, de esa manera, no te verás tentada(o) a consumir “comida chatarra” y que están fuera de lo planificado para alcanzar tus metas.

De este modo, vamos buscando las diversas soluciones para cada “dificultad”.

2 Fijemos metas realistas

Establezcamos metas a corto plazo, concentrémonos en dos o tres metas, no más, y las mismas deben ser: concretas, realistas y comprensivas (no somos perfectos).

Por ejemplo “hacer más ejercicio” no es una meta concreta. Pero si decimos “voy a caminar 20 minutos, 3 días a la semana en la primera semana”, estamos fijando una meta concreta y realista a corto plazo. Al alcanzar día a día las metas a corto plazo, verás que te vas a sentir más motivado para continuar.

Si nos colocamos como objetivo perder una cantidad exageradas de kilos / libras en un tiempo corto, vamos a sentirnos frustrados por no alcanzar el objetivo deseado, o lo vamos a realizar, pero no de la forma correcta, lo que implicará que un mediano plazo recuperemos el peso perdido.

Si por alguna razón no podemos cumplir una meta (porque existen factores externos que en momentos precisos nos impiden avanzar), lo que debemos hacer es dedicar un tiempo para pensar qué nos está afectando, cómo solucionarlo y si nos vuelve a pasar, qué haríamos de diferente para afrontar la situación y posteriormente reanudar el plan lo antes posible.

3 Seguimiento del progreso

De acuerdo a las metas que te propusiste, evalúa el progreso en forma regular. Por ejemplo, si te propusiste caminar todas las mañanas, pero se te ha hecho difícil, intenta ir a caminar a la hora del almuerzo o después del trabajo.

La idea es evaluar qué partes del plan funcionan bien y cuáles necesitan ajustes, y replantearse las metas y la actividad a realizar para lograrla.

4 Busca personas con tu mismo interés

Es más fácil hacer cambios en el estilo de vida si tenemos al lado personas con las que podemos conversar del tema y nos pueden apoyar. Busca aquellos compañeros de estudio, trabajo o vecinos con intereses similares para que juntos pueden compartir recetas y hacer un plan de ejercicios.

De esa manera conocí a mi amiga Gloria, en un pasillo de nuestro lugar de trabajo. La saludé, le comenté que me gustaba realizar ejercicios y que sabía que a ella también. Le pregunté si podíamos entrenar juntas y esto también me permitió conocer a otras personas (ya que estaba nueva en el país) con el mismo gusto hacia el deporte.

5 Comprométete

El compromiso primero es contigo mismo. Es útil describir los motivos por los cuales quieres cambiar tus hábitos hacia una mejor calidad de vida: perder o ganar peso, verte mejor frente al espejo o puede ir más allá como, por ejemplo, que en la familia exista antecedentes de enfermedades cardiacas, diabetes, etc.

El motivo que sea, colócalos a la vista, por escrito, en pequeños papeles de colores, pegados en la nevera o como un recordatorio diario sobre tus motivos para cambiar.

Por último, tengamos en cuenta que todas las personas somos distintas, lo que a unas les funciona, a otras no. Busquemos practicar actividades físicas diversas, las que más disfrutes y sean compatibles con tu ritmo de vida.

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