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El manejo seguro de los medicamentos de alto riesgo tiene como objetivo que los centros de salud públicos o privados, establezcan procesos estandarizados para garantizar que el paciente reciba el tratamiento correcto de manera apropiada.

Esta meta abarca diversos aspectos que deben ser puestos en práctica al momento de seleccionar, adquirir, almacenar, prescribir, transcribir, distribuir, dispensar, preparar, administrar, documentar y controlar los tratamientos con medicamentos.

El uso incorrecto de los fármacos que pueden poner en riesgo la integridad de la salud de las personas, afecta anualmente a 1 de cada 10 pacientes en todo el mundo, problema que fue identificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en conjunto con socios estratégicos como la Joint Commission (JCI), definieron medidas para la seguridad del paciente enfocadas al manejo de los medicamentos de alto riesgo en los hospitales.

la licenciada Jennifer Dávila, Jefa de Farmacia del Hospital Vivian Pellas (HVP), dio a conocer la cadena de procesos de seguridad que se han desarrollado, de acuerdo a los estándares de la JCI:

•El hospital selecciona cuidadosamente la lista de medicamentos que adquiere, todos de la mayor calidad y de laboratorios de reconocido prestigio, para garantizar que el medicamento sea seguro, eficaz y producido con estándares de calidad, para proteger la vida y la salud de los pacientes.

•A los medicamentos clasificados como de alto riesgo se les pone una etiqueta roja. Medicamentos que tienen nombres o presentaciones parecidas, se les pone etiqueta amarilla. El personal que prescribe, suministra y administra fármacos, queda alertado de esta manera, que el medicamento que tiene en sus manos es de uso delicado. Estas señalizaciones son muy importantes ya que los  medicamentos de alto riesgo son los que pueden causar un daño importante al paciente si se produce un error en alguna de las fases del proceso de medicación como los siguientes:

 Sustancias de contraste intravenosos

 Anestésicos generales inhalados o intravenosos y medicamentos para sedación moderada

 Bloqueantes neuromusculares

 Heparina, anticoagulantes orales y otros antitrombóticos

 lectrolitos concentrados

 Fármacos para quimioterapia

 Otros
 
• El HVP le asigna una importancia vital al almacenamiento de los medicamentos para garantizar que las condiciones de ubicación, espacio, organización y temperatura, sean las adecuadas para conservar el medicamento en forma óptima, lo que se monitorea diariamente.
 
• El HVP tiene una política estricta en cuanto a la prescripción de los fármacos, en la que se establece que el médico tratante escribe la orden médica en el expediente clínico del paciente y la envía a farmacia del Hospital.

Los 5 Exactos del Farmacéutico

La licenciada Olga Estrada, regente de Farmacia del HVP explica que cuando la orden llega, el personal la revisa y despacha el medicamento debidamente identificado con etiquetas según el tipo de fármaco y lo entrega al personal de enfermería siguiendo los 5 Exactos del farmacéutico: 
 
 1. El paciente exacto. Se verifica la identidad del paciente y número de expediente. Nunca se dispensan medicamentos por número de habitación para evitar la administración equivocada en el paciente equivocado.
 2. El medicamento exacto. Se confirma el nombre del fármaco indicado, fecha de vencimiento y tipo de etiqueta (roja o amarilla)

 3. La dosis exacta. Confirmar la dosis escrita y concentración correcta.

 4. La vía exacta (oral, endovenosa, intramuscular, entre otras)

 5. La frecuencia exacta. Verificar el horario de administración del medicamento, así como el intervalo indicado.

La jefa de Docencia y Calidad del HVP, MSc. Josefa del Carmen Espinoza, da a conocer que el Hospital incluye otros 5 Exactos a este proceso: 
 
 1. El personal de farmacia y el de enfermería, así como el médico tratante, comparten la historia farmacológica del paciente, para prevenir cualquier error en alguna de las etapas de la medicación

 2. El personal de farmacia debe verificar posibles interacciones entre el medicamento que el paciente ha venido tomando antes de ingresar al hospital y lo prescrito por el médico tratante.

 3. El personal de enfermería debe informar al paciente sobre el tratamiento que está recibiendo, posibles reacciones y beneficios esperados

 4. El paciente debe informar si es alérgico a algunos fármacos para que conste en su expediente. 

 5. El personal de enfermería verifica que cuenta con el tratamiento correcto para el paciente correcto, antes de administrar el fármaco. 

Los 7 Exactos médicos

La licenciada Espinoza señala que en el caso de los intravenosos, se hace uso de los 7 Exactos Médicos, los que contribuyen a una correcta administración de estos medicamentos:
 
 1. Nombre del fármaco

 2. Dosis correcta

 3. Vía correcta

 4. Frecuencia específica

 5. En que se va a diluir el medicamento, si es solución salina o dextrosa al 5 por ciento

 6. La cantidad de solución a diluir

 7. Tiempo exacto en que se va a pasar el medicamento intravenoso.
 
“La prescripción debe ser exacta, sin ambigüedad, no se aceptan órdenes en que se dice “bien diluida”, “rápido”, o “a chorro”, esa terminología es totalmente inaceptable en esos siete exactos médicos”, agrega.

La comunicación efectiva

Aunque las órdenes verbales no están autorizadas en el HVP, hay situaciones en las que el médico tratante se encuentra fuera del Hospital y puede prescribir un medicamento por teléfono y para esto se pone en práctica otra de las metas internacionales para la seguridad del paciente que es la “comunicación efectiva”. Este procedimiento significa que el doctor ordena el medicamento, la enfermera escribe lo que escuchó, lee lo que escribió y el médico le confirma si está correcto.

El seguimiento al paciente después de la administración de un medicamento, tiene una gran importancia en el proceso de recuperación, por lo que el médico tratante, el personal de enfermería y el farmacéutico, deben mantener una fluida comunicación para evaluar constantemente cualquier efecto indeseado o alguna interacción medicamentosa y mantener actualizado el historial farmacéutico.

A más riesgo, más observación 

De acuerdo a las políticas del HVP, cuando una enfermera va a administrar medicamentos de alto riesgo, debe hacerse acompañar de otra enfermera o de otro personal de salud que corrobora exactamente la dosificación a preparar para el paciente.

Cuando se administra una solución intravenosa se debe colocar una tarjeta roja en la bolsa del dispositivo para que cualquier enfermera o médico que ingrese a la habitación sepa que se está administrando un medicamento de alto riesgo, de qué manera está diluido y toda la información en relación a frecuencia y tiempo.

Una vez que se termina de administrar ese medicamento de alto riesgo se llena un formato con toda la información del medicamento administrado y la forma en qué se hizo y tanto la enfermera a cargo del paciente como la que verificó el proceso, firman el documento.

Todos estos procesos y recomendaciones de la OMS y la JCI, contribuyen a la reducción del riesgo y prevención de acontecimientos adversos por uso inadecuado de medicamentos, preservando la seguridad de los pacientes.

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