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El porno y el sexo no se llevan bien, así quedó demostrado en varios estudios. Estos sugieren que ver este tipo de contenidos puede llevar a interpretaciones equivocadas acerca de cómo son realmente las relaciones sexuales.

Una de las investigaciones más recientes es la realizada por la Universidad de Copenhague (Dinamarca). El trabajo revelaba que existía una relación directa entre el consumo de la pornografía y los futuros comportamientos sexuales de los jóvenes. Otro estudio publicado en la revista “PsychologyToday” llegó a la conclusión que ver películas XXX genera un cortocircuito en los canales del placer, entonces, al momento de obtener una respuesta sexual en la vida real, esta se hace más difícil.

“Sucede como en cualquier otra adicción: Se necesita constantemente de la "droga" que, en este caso, es la pornografía a través de Internet. Sin ese estímulo, a los adictos se les dificulta mantener una erección”, se enuncia en el estudio.

José Bustamante, psicólogo español experto en sexualidad comparte esta afirmación, al decir que  “el uso compulsivo y exclusivo de pornografía sí puede llegar a generar interferencias en la respuesta sexual, tanto dificultades para controlar la eyaculación como impotencia".

El especialista agrega que cuando alguien visualiza contenido pornográfico de manera casi diaria, buscando una excitación rápida es lógico que al momento de tener relaciones sexuales, donde el proceso sea más lento se pueda tener problemas.

No existe pastilla para revertir la disfunción eréctil por el abuso de la pornografía, ya que estas actúan sobre el sobre el sistema cardiovascular (potenciando el flujo de sangre en el pene), pero no sobre la segregación de dopamina, que se ve afectada en este caso.

La única solución es dejar de un lado todas las películas de abstinencia. Al principio suelen aparecer síntomas de abstinencia, pero luego de tres meses se consigue una respuesta sexual natural.

 

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