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Es más común que  la mujer asista al ginecólogo que el hombre al urólogo. ¿Por qué?  De acuerdo con los expertos, el “miedo” ocurre por los constantes análisis de sangre, las pruebas de ultrasonido y, sobre todo, el tacto rectal, además de los tabúes que rodean estas prácticas sanitarias.

Los datos lo confirman. Según un estudio realizado por la Asociación Española de Urología, menos del 10% acude a una valoración periódica del urólogo. “El urólogo está considerado como el médico más temido de los hombres porque no les gusta el examen de zonas íntimas, en consecuencia, el varón prescinde de las recomendaciones y solo acude cuando aparecen los primeros síntomas o intuye que algo no está bien”, se indica en la investigación.

Despreocupados

Por lo general, el hombre achaca los síntomas menores a la edad y solo se asusta cuando tiene uno que se le sale de las manos, aunque hay que tener muchísimo cuidado y no jugar con la salud, ya que el cáncer de próstata es el más frecuente y el segundo que más muertes causa, detrás del cáncer de pulmón.

“Por lo general, el cáncer de próstata aparece a partir de los cuarenta y ocurre debido a que las células prostáticas comienzan a multiplicarse descontroladamente. En los primeros diez años, esta enfermedad puede ser asintomática, de ahí la importancia de realizarse los exámenes de forma temprana”, explica Sergio Vargas, urólogo.

A los sesenta, más de la mitad de los varones tiene un problema en la próstata. A esa misma edad, ellos también presentan disfunción eréctil, por eso, el urólogo, aparte de brindar asistencia médica, tendrá que asumir la prevención para que envejezca en las mejores condiciones.

Ellas

Es ahí cuando las mujeres juegan un papel muy importante, puesto que muchas veces son ellas las que llevan a los hombres a la consulta.

“Ella, en su papel de cuidadora del grupo familiar, tiene más asumida la obligación de revisarse de vez en cuando. La incidencia, además de las campañas periódicas, les ha hecho tener presente la obligatoriedad de la visita preventiva. El varón, sin embargo, no es así”, cita el estudio.

Esta revisión es imprescindible para trastornos graves, lo que procura que la calidad de vida como las posibilidades de curación aumenten en un 85%. Así que no hay más remedio que vencer el miedo que muchas veces es cubierto por la pereza y visitar al especialista al menos una vez al año después de los 40 en caso que no tenga sospechas de alguna enfermedad más temprano.

 

 

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