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La raya al lado siempre ha tomado protagonismo en el cabello de los varones. De acuerdo con  los “historiadores de la belleza”, este peinado cobró más notoriedad a principios de la Segunda Guerra Mundial, ya que era utilizado con frecuencia por parte de los soldados nazis como forma de mostrar su lealtad a Hitler. 

De esta forma, la devoción por este líder alemán quedaba expuesta con este partido, que dicho sea de paso, se marcaba a través de un rito de iniciación, donde los soldados antiguos marcaban a los nuevos. 

El proceso se hacía en las propias trincheras o en los campos de entrenamientos. Este se realizaba con lo primero que tenían a mano, lo que provocaba que algunos soldados empezaran a sangrar. 

Investigaciones 

Por extraño que parezca, este peinado ha sido objeto de estudios. Hace 30 años, John Walter, un ciudadano  estadounidense notó que  la mayoría de los presidentes se peinaban con  el partido a la izquierda, sacando la conclusión que todos ellos habían demostrado una creatividad fuera de lo normal, influenciados por el lado izquierdo de su cerebro.

Ya en los 90, en la llamada década del cerebro, varios científicos recogieron la teoría y tras analizar los circuitos neuronales, comprendieron que durante el desarrollo, cuando la masa encefálica sufre el proceso de “laterización”, uno de los hemisferios prevalece sobre el otro en determinadas funciones, descubriendo así que hacerse el partido hacia la izquierda estaba dirigido por ese hemisferio. 

De forma más reciente, expertos americanos y suecos dedicados a observar el peinado masculino descubrieron que quienes  lo hacen hacia la izquierda están haciendo uso de un pensamiento lateral y de la parte más activa del cerebro, el denominado “hemisferiumsinister”, donde se encuentran los valores necesarios para triunfar, como la lógica, la capacidad para valorar los detalles, el realismo y el sentido matemático. Ya se puso a pensar ¿De qué lado se hace usted el partido?

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