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El placer no descansa, no importa si estamos despiertos o dormidos. Como muestra  están los orgasmos producidos durante el sueño, un placer generado gracias al cerebro, que mantiene su actividad durante las 24 horas, aun cuando quien lo tenga esté en modo "on" u "off". 

El neurólogo John Money se ha hecho célebre por su frase: “El mayor y más potente órgano sexual no está entre las piernas de hombres y mujeres, sino detrás de las orejas”. Él recalcó que es a través del cerebro que se producen los orgasmos espontáneos, sobre todo en las mujeres.

Un estudio del Institute for Advanced Study of Human Sexuality, en San Francisco (EE.UU.), detalló que de las 50 mujeres que entrevistaron, 32 podían “acabar” solo con la imaginación, quedando más que dicho que son ellas las predispuestas para estos placeres.

Control cerebral

"Las fantasías son sanas y cuando uno duerme, la mente se relaja más y el cerebro se libera. Hay muchas mujeres que no pueden experimentar un orgasmo durante el día, pero sí durante la noche. Y eso es porque no se permiten ser. Pero el erotismo se libera igual. Es un claro ejemplo para explicar la importancia que tiene la cabeza en todo el plano sexual", dice Mariela Tesler, especialista en sexualidad.

Y es que muchas  parejas que no pueden tener un orgasmo durante la actividad sexual, lo tienen por la noche. Sea buena o mala suerte, lo cierto es que no existen muchos estudios al respecto. En 1953, el famoso investigador sexual Alfred C. Kinsey descubrió que un 37% de las 5,628 mujeres que había entrevistado habían experimentado, al menos alguna vez en su vida, orgasmos durante el sueño, cuando contaban una media de 45 años de edad.

Ciertas áreas del cerebro se apagan  con un orgasmo, algo muy similar a lo que ocurre cuando se duerme.

Lo que sí se sabe es que la mayoría de "sueños húmedos" se producen durante la fase REM,  que es cuando la sangre fluye con más fuerza hacia ciertas partes del cuerpo como los genitales, algo que ocurre también cuando estamos excitados y tenemos actividad sexual. 

“El cerebro reconoce que hay más flujo sanguíneo en estos tejidos y lo interpreta como excitación sexual”, sostiene Madeleine C. Castellanos, psiquiatra y terapeuta sexual en un artículo de la revista Fusion.

Castellanos agrega que lo interesante respecto a los sueños sexuales y los orgasmos cuando dormimos es que para mucha gente pueden ser más intensos que los que se experimentan conscientemente. Esto es porque cuando uno está dormido hay menos inhibición y menos restricción consciente. 

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