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Las enfermedades del pene pueden causarte dolor o afectar tu función sexual y fertilidad, son muy comunes e incluso pueden ocurrirle a cualquier  hombre. Ponés en riesgo la salud y funcionalidad de tu órgano reproductivo cuando al presentar síntomas o incomodidades no buscás atención médica temprana. Cifras del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social muestran que en el 2014 hubo 48,511 consultas urológicas, aunque no lo detalla por sexo. 

En el consultorio del urólogo y especialista en infertilidad masculina, Adolfo José Etienne Pérez, las enfermedades más frecuentes en el pene que atienden son las transmitidas por relaciones sexuales.

“Definitivamente hoy en día, con la libertad sexual existente, las enfermedades de transmisión sexual son sin duda la causa más frecuente de consulta por enfermedades en el pene, seguido de la fimosis y menos como enfermedades congénitas y tumorales del pene”, detalla Etienne.

Sin embargo, aclara que las enfermedades del viril pueden ser congénitas o adquiridas. 

Las enfermedades congénitas más comunes del pene son la hipospadia, el micropene, el pene oculto, la fimosis, y las curvaturas congénitas del pene, en cambio las enfermedades adquiridas del pene suelen ser de 3 tipos: infecciosas, inflamatorias y tumorales.

El especialista explica que dentro de las enfermedades  infecciosas más comunes se encuentran la balanoprepucitis, la balanitis y las enfermedades de transmisión sexual como gonorrea, sífilis, chancro, herpes genital, verrugas causadas por el Virus del Papiloma Humano.

Entre las inflamatorias, son más comunes la balanitis o prepucitis por uso del pañal o de origen alérgico, curvaturas adquiridas del pene, deformaciones del pene (enfermedad de Peyronie), y la insuficiencia vascular del pene (disfunción eréctil de origen vascular)”.

Las enfermedades tumorales son más raras, confiesa el urólogo, “generalmente se relaciona con aparición de lesiones precancerosas o cancerosas en el pene, y suelen presentarse solo en adultos en la mayoría de los casos”.

Diagnóstico

El cuadro clínico de cada una de estas enfermedades es muy diferente. Por ejemplo, todas las enfermedades congénitas se reconocen con facilidad al nacer el niño y se nota al observar físicamente el pene, es algo inmediato.

Las enfermedades inflamatorias o infecciosas del pene generalmente se acompañan de muchos síntomas diversos como pueden ser ardor y dolor en el pene, enrojecimiento e inflamación del pene, ardor o dolor al orinar, presencia de secreciones amarillentas o transparentes por la uretra del pene que pueden o no tener mal olor, aparición de verrugas o ampollas en el pene, casi siempre estos síntomas son precedidos por una relación sexual sin protección.

Tratamiento

Etienne enfatiza en que el tratamiento para cualquiera de estas enfermedades se da de acuerdo al origen de la misma. Sin embargo, propone que la mayoría de las enfermedades congénitas del pene requieren de cirugía para corregir el defecto que el pene presenta cuando el niño nace.

En cambio, “las enfermedades adquiridas generalmente se tratan con medicamentos como antibióticos, antiinflamatorios, antialérgicos, retrovirales, estos tomados o a veces en cremas o soluciones tópicas”, resalta el especialista.  

Destaca igualmente que algunas veces el padecimiento requiere de una solución a través de cirugía, sobre todo en los casos de verrugas múltiples o grandes, deformidades del pene o disfunción eréctil que no responde a ningún tratamiento médico.

Las enfermedades tumorales siempre requieren un tratamiento a través de cirugía.

Recomendaciones

Las enfermedades congénitas del pene no son prevenibles, pero sin duda las enfermedades inflamatorias e infecciosas del pene se pueden prevenir. ¿Cómo? 

El experto aconseja “tener un aseo diario del pene con agua y jabón, rasurar el vello púbico con tijeras y no con máquina de afeitar y no utilizar soluciones irritantes en genitales como lociones o colonias que contienen alcohol”.

Definitivamente la única manera de prevenir las enfermedades de transmisión sexual es la abstinencia, “aunque para reducir el riesgo de contagio por enfermedades de transmisión sexual que afectan el pene, el uso del preservativo o condón es una solución parcial para prevenir el riesgo de contagio”, concluye. 

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