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¿Arrancarías tu carro sin combustible? la respuesta obvia es no. Pues lo mismo le pasa a tu cuerpo cuando querés iniciar a  realizar una actividad física, sin antes tener un calentamiento previo. Ya sea que hagás ejercicios de amplitud de movimiento, de resistencia o de fortalecimiento, es importante que dediqués de cinco a 15 minutos en movimientos de calentamiento antes de hacer ejercicio, pues necesitás lubricar las articulaciones y activar los músculos para tener mayor rendimiento y menos riesgos de lesiones. Un buen calentamiento incluso eleva la frecuencia cardiaca, la respiración y el flujo sanguíneo dejándote listo para iniciar tu actividad física.

Fricción sin lubricante

Las articulaciones, cuando vos llegás a tu lugar de entrenamiento, gimnasio, o al parque, están en secas, pues no se encuentran lubricadas debido a que no ha sido necesario. Hay unas pequeñas bolsitas llamadas bursas, ellas actúan como almohadillas situadas entre los tendones y los huesos, contienen el líquido sinovial, este es un líquido similar a lo que sería el aceite para una bisagra. Si vos llegás, te bajás de tu auto y te ponés a correr sin lubricar tus tejidos, los huesos, cartílagos y articulaciones estarán en fricción sin lubricante de por medio, lo que puede resultar muy doloroso y te hará muy poco productivo.

Los movimiento articular no son nada complejo, estos son más bien los movimientos naturales de las articulaciones, el doblar la muñeca por ejemplo, por eso y aunque no lo creas, y digas que no los necesitas o no tenés tiempo, es súper necesario y básico que te tomes un buen par de minutos antes de cada entrenamiento o carrera solo para lubrificar tus huesos.

La Arthritis Foundation que es el único organismo de salud voluntario estadounidense que busca las causas, curas, prevención y tratamientos para más de 100 formas de artritis y enfermedades asociadas, ha brindado en su sitio web algunos ejemplos de ejercicios de amplitud de movimiento:

1. Levantamiento de pierna: En la misma posición sentado, doblá la rodilla, colocando el talón por debajo del asiento, mantené esa posición por tres segundos, mientras enderezás la rodilla estirándola hacia adelante. Aguantá otros tres segundos.

2. Círculos con tobillos: Sentado derecho, con un pie extendido hacia adelante, girá la planta del pie hacia adentro y hacia afuera, moviendo el pie lentamente dibujando un círculo grande y cambiá hacia el lado contrario.

3. Levantamiento de rodilla: Sentate derecho. Levantá una rodilla a tres o cuatro pulgadas (7 o 8 cm) de la silla, manteniéndola en esa posición por tres segundos y luego bajala repitiendo con la otra rodilla (podés ayudarte a levantar la rodilla con las manos debajo del muslo).

4. Flexión y giro de codo: Tocá tus hombros con los dedos, con las palmas hacia vos mismo, girando las palmas hacia abajo a medida que enderecés  los codos hacia los costados.

5. Estiramiento de brazo: Estirá los brazos hacia adelante, acercando las palmas. Elevá un brazo o los dos tan alto como te sea posible (si es necesario, un brazo puede ayudar al otro) y finaliza bajándolo lentamente.

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