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En las consultas de psicología y psiquiatría, es frecuente que alguien –por lo general una mujer– acuda a los expertos con la queja de que su pareja se comporta como un niño y que le resulta difícil conseguir que se responsabilice de las tareas que le corresponden en la dinámica doméstica, una situación que la hace sentir más como madre que como una verdadera esposa o pareja. El psicólogo norteamericano Dan Kiley, denominó como síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que tiene aquella persona que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser padre.

Señales

Quienes sufren este síndrome, al no distinguir la diferencia entre ser adulto y haber crecido, acaban asumiendo un rol pasivo e inmaduro en su afectividad adulta que origina serios problemas de pareja y pueden terminar con la ruptura de la misma. Los “adultos Peter Pan” suelen sentir atracción por ciertas actividades propias de la infancia y de la juventud, etapas que idealizan como mecanismo defensivo para negar la realidad de que el tiempo ha transcurrido y ellos han crecido. Son una especie de niños atrapados en el cuerpo de un adulto.

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