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Comerse las uñas, masticar el hielo, lavarte los dientes justo después de comer y usar tus dientes como abridor o tijera son malas costumbres que desgastan tus dientes, y aunque según vos no sean una práctica frecuente, con el tiempo los efectos resultan complicaciones evitables para tu salud dental y general.

Ante los ataques externos los dientes poseen en su estructura dentaria la que conocemos como esmalte. De acuerdo con el doctor Jean Carlos Aguilar, cirujano dentista, el esmalte es la primera capa que recubre el diente y le brinda protección.

Dice que es considerada como la parte más dura de todo el organismo humano, ya que tiene que soportar constantemente la presión de la mordida y estar en contacto con todo tipo de elementos.
Sin embargo, el especialista asegura que se puede ir debilitando (desmineralizando) con el pasar del tiempo, debido a diversas causas que van desde la ingesta de ciertos alimentos y bebidas hasta malos hábitos que se van adquiriendo con el pasar de los años.

“Lamentablemente el esmalte no se puede regenerar, es decir, una vez que se pierde, es para siempre. La mejor forma de preservarlo es con una higiene bucal impecable”, aconseja Aguilar.

Comida

Desde muy pequeños se nos creó el hábito de cepillar los dientes inmediatamente después de comer, sin embargo esto resulta ser una práctica desaprobada por los expertos.

¿Por qué? Muchos alimentos contienen ácidos que son los causantes de la desmineralización de los dientes y cepillarnos justo después de comer estaríamos frotando estos ácidos contra la superficie de nuestros dientes.

Aguilar sugiere que tras la comida lo mejor es enjuagarnos la boca con agua y esperar un tiempo, entre 15 a 20 minutos.

Cepillado

Acerca de las técnicas de cepillado existen muchos métodos, y no hay un consenso dentro del gremio odontológico de cuál es la técnica perfecta.

“En lo personal la técnica que yo recomiendo es la de barrido, partiendo desde la encilla con movimientos firmes combinando movimientos horizontales y verticales, no con excesiva fuerza o demasiado rápido, ya que la fuerza excesiva puede causar desgastes en la superficie de los dientes. Hacerlo tres veces al día o mínimo dos es lo más recomendable”.

Herramientas

Usualmente el abridor se confunde entre esas madrugadas intensas o la tijera se desaparece para cortar ese hilo que cae en el ruedo de tu camiseta, ante estas situaciones lo primero que se nos ocurre es utilizar los dientes, más cuando se tiene una dentadura fuerte.

Estos malos hábitos son más graves de los que imaginas, debido a que las personas, la mayoría de veces, no comprenden el daño que se le hace al diente. Aguilar explica que al aplicar una fuerza excesiva el esmalte se agrieta y se hacen fisuras. “Al practicar esto seguido se llegará a tal punto que el diente no resista más y se fracture dando como consecuencia, en el peor de los casos, la pérdida del órgano dental”.

Incluso el médico aconseja evitar masticar el  hielo. “Por más leve que parezca estas costumbres dañan la superficie de los dientes, y esto se puede reflejar a corto o largo plazo”.

Uñas

Ese hábito que muchos repudian, y que a otros les resulta difícil de superar.

La onicofagia o el hábito de comerse las uñas es uno de los grandes problemas que afectan la salud bucal no solo causando infecciones, “debido a los microtraumatismos causados por el mordisqueo en la mucosa labial (infecciones como herpes, labios cortados, aftas, etc) sino también que existen repercusiones en la estética dental con el desgaste de los incisivos centrales superiores, dientes de gran repercusión en la buena apariencia de la sonrisa”, reconoce el médico.

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