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A diferencia de los demás tiempos de alimentación, el tipo de desayuno que una persona realice dependerá del tipo de día que tenga, junto a sus sensaciones y rendimiento, es por eso que desayunar bien (equilibradamente) te pone en marcha. Y aunque ya sepamos que la importancia del desayuno es central, pues es el primer contacto que el organismo tiene con diferentes fuentes de energía, hay muchas ventajas que aún se desconocen. Un estudio realizado por Kaiki, una marca de lácteos en Europa, ha publicado 10 datos que seguramente no sabías sobre el desayuno. Animate a leerlos.

1. Sistema de control

El desayuno te permite controlar y distinguir los ingredientes de los grupos de alimentos que ingerís mejor que otras comidas. El clásico 60-15-25 (60% hidratos + 15% proteínas + 25% grasas saludables) es más fácil de respetar que durante la cena o, fundamentalmente, la comida.

2. El yogurt, un superalimento

Pocos imaginan que consumir yogurt para desayunar es un fenómeno reciente: el New York Times atribuye a los años 80 el boom de este lácteo a primera hora, gracias a la popularidad de los yogures desnatados. Ya que este ayuda a la digestión, refuerza el sistema inmune y contribuye a la sensación de saciedad necesaria para evitar picoteos poco saludables a lo largo de las primeras horas.

3. Cultiva abs

Un buen desayuno trabaja a favor del efecto vientre plano. Lo ideal es la combinación de lácteos sin lactosa, que asegura una digestion ligera y combate la hinchazón, con algunas modalidades de té como el negro (equilibrante de los niveles de cortisol para luchar contra el estrés).

4. Combate el “hangry”

El inglés es uno de los idiomas preferidos para crear nuevos términos. Hangry es uno de ellos. Esta mezcla de hungry (hambriento) con angry (enfadado) describe el común estado de ánimo que te invade cuando te saltás alguna comida. Pues bien, el estudio explica que el desayuno es el que te mantiene a raya. La razón es simple: la glucosa contenida en hidratos de carbono como los cereales ayuda a mejorar nuestro humor durante el día.

5. Sin stress-eating

Muchos estudios han demostrado que aquellos que realizan un desayuno completo optan, a lo largo del día, por alternativas más saludables; resultando en una menor incidencia del llamado stress-eating.

6.  Mantiene tu peso

Sí, desayunar adelgaza si la ingesta de alimentos durante el día se planifica y distribuye de manera estupenda. En un reciente estudio se demostró que consumiendo el mismo número de calorías, los individuos que concentraban una mayor cantidad durante la mañana eran más propensos a adelgazar y mantenerse en su peso óptimo que aquellos que aumentaban su ingesta durante la cena.

7. Corazón sano

La ciencia ha demostrado una y otra vez que los desayunos equilibrados reducen el riesgo de enfermedades cardíacas. De hecho, hacer todo lo contrario (saltarse el desayuno) se asocia con hipertensión y mayor cantidad de azúcar en sangre.

8. Invento moderno

Seguro que creías que la humanidad lleva siglos tomando sus infusiones con pan o similares a primera hora. Pues no. El desayuno, tal y como lo conocemos, es una invención reciente: la historiadora Abigail Carroll sitúa el origen del desayuno actual en la segunda mitad del siglo XIX. Antes, la primera comida del día se asemejaba más a la cena o a un almuerzo, incluyendo alimentos como la carne. La evolución hacia el desayuno que conocemos hoy en día se produjo paulatinamente, debido a las indigestiones producidas por los ingredientes más contundentes.

 

 

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