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Encantadores, atractivos, elegantes, hombres y mujeres que poseen el arte de la seducción. Así se muestran los narcisistas para atraer a sus “presas”, como una “araña que tiende su red y te envuelve”, afirma el psicólogo clínico y sexólogo Esteban Cañamares.

Según explica el experto aunque al comienzo pueden camuflarse fácilmente, ya que tienen la capacidad para aparentar ser atentos, comprensivos, solidarios, graciosos y hasta apasionados, cuando ya han asegurado una relación sentimental destapan todas sus cartas y se dejan ver cómo realmente son.

De hecho, al comienzo actúan con tanta sutileza, que muchas veces es difícil detectar que tienen un trastorno psicológico, trastorno narcisista de la personalidad (TNP), tanto que “cuando sus víctimas se quejan del abuso al que son sometidas, nadie les cree”, confirma Tabatha Lepe, una youtuber mexicana que después de ser víctima de varios narcisistas, investigó sobre este trastorno y creó un grupo para que otras víctimas puedan identificar a estas “arañitas” que solo buscan su bienestar.

sin máscara

Y es que como en una escena de película, de repente esa persona que parecía llenar todos tus vacíos desaparece, y aquellos besos espontáneos que tanto le gustaban se reducen a un leve contacto.

Los encuentros sexuales se limitan para el momento que el narcisista lo desee, con la frecuencia, la duración, y la posición que más gozo le procure. “Se aprovechan mucho de los demás, sin ningún tipo de escrúpulos”, señala la psicóloga Cristina Mae Wood, especializada en ansiedad y estrés.

Además, “muy pocas veces le van a decir a la pareja que les encanta cómo lo hace, pero en cambio, van a resaltar lo bien que ellos lo hacen”, dice Mae Wood, y resalta que suelen ser “muy exigentes, creídos y, por tanto, nunca refuerzan positivamente a su pareja”.

Con frases como, “si no has llegado al orgasmo, ya será en otra ocasión”, “a mí todas mis exnovias me han dicho que yo soy el mejor”, o “es que el problema es que eres demasiado exigente”, los narcisistas se protegen de las críticas de sus parejas, porque en cualquier caso, “si hay algún problema de pareja, la culpa es del otro”, afirma el doctor en psicología y escritor, Javier Urra.

“Todo el mundo que tiene dificultades sexuales lo afronta mal”, dice Urra, pero si la persona es narcisista, ante la más mínima crítica “se va a poner a la defensiva y puede llegar a ser muy agresivo con las palabras”, concluye.

Se debe tener en cuenta que “normalmente en la sexualidad se busca mucho el placer del otro, que consecuentemente viene con el de uno mismo”, considera Urra, y explica que es común preguntarle al otro qué le ha parecido el encuentro. Pero para un narcisista, esta pregunta no tiene cabida, “él no se va a poner en riesgo de mostrar inseguridad”, agrega Urra.

De ahí que el autor del libro “Celebra y comparte la vida” concluya que “unirse sentimentalmente a un narcisista es garantizar el fracaso, porque es una persona que va a estar siempre demandando y no va a dar”.

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Señales

Los nueve síntomas que delatan a un narcisista:

 -Se creen mejor que todos. Tienen una alta necesidad de ser admirados. Presumen de sus logros académicos, y creen que merecen un trato especial, porque son únicos.

-Creen que van a tener mucho éxito, poder y sueñan con ser héroes o personajes omnipotentes.

-Solo se relacionan con personas que tienen cierto estatus.

-Se aprovechan de los demás, pero lo hacen de forma que no se note, sin ningún tipo de escrúpulos.

-No tienen empatía, tanto así que pueden decirle a la cara a alguien las cosas, sin pensar que le puede hacer daño.

-No eligen de pareja a una persona dominante, sino una mucho más débil. Por esto, muchas parejas de narcisistas caen en depresión.

-Nunca reconocen que cometen errores. En cualquier discusión la culpa la tiene el otro.

-Son muy egoístas, y suelen buscar su propio placer. Sus palabras favoritas son “yo” “mi”, “mío”, y “conmigo”.

-Aunque no lo reconocen abiertamente, envidian a los demás. El psicólogo Javier Urra concluye que “en todas las patologías lo que pasa es que se hipertrofia lo que está reducido”, de modo que “la gente que dice que vale mucho, y que se aplaude a sí misma, tiene en el fondo muchas dudas sobre su valía”.

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