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La bota de futbol es el principal agente externo que agrede al pie del futbolista. Es un calzado que suele tener una horma bastante estrecha (cuando a veces los pies de los futbolistas son anchos), y además incorpora en la parte de la suela una serie de tacos que en función de su distribución, forma y tamaño pueden incidir de una u otra forma en el pie.

Respecto al hecho de jugar en césped natural o artificial no hay una relación directa con las lesiones, aunque habitualmente se han vinculado más al césped artificial (sin tener evidencia científica de ello). Lo que genera habitualmente las lesiones es la mala adecuación entre la superficie de juego y la bota que estamos usando.

Si jugamos en un césped artificial con una bota diseñada para jugar en césped natural, las posibilidades de sufrir una lesión de ligamento cruzado o de menisco aumentan significativamente, ya que se puede dar el caso de que la bota se clave en el césped y al realizar el giro no se libere del terreno quedando la bota en una dirección y la rodilla en otra.

Cada tipo de bota está pensada para una superficie distinta de césped, no siendo válida la bota pensada para jugar en césped natural para jugar en césped artificial.

Incluso dentro del césped artificial, dependiendo de la calidad del mismo, habrá que elegir un modelo u otro de bota.

Si hablamos de césped artificial (que cada vez es más frecuente sobre todo en fútbol infantil) y de cara a poder ayudar en la elección de la bota a los padres, es importante tener el criterio de que cuanto peor calidad sea el césped, mayor número de tacos y más bajos necesitaremos para evitar lesiones.

Si hablamos de un césped tipo “moqueta”, de los que no tienen sustrato por debajo, se debe de jugar con una bota de fútbol con suela tipo “turf”. Se trata de una suela que ni siquiera presenta tacos como tal, lo que tiene es una especie de rugosidades o surcos transversales. Este tipo de suela se agarra menos al suelo pero previene el mecanismo de lesión por torsión que comentábamos antes.

Si estamos jugando en una superficie de césped artificial de calidad media, lo ideal es usar una suela multitaco (muchos tacos pequeños) y si jugamos en un césped artificial de última generación podemos jugar con botas con menor número de tacos y mayor tamaño, pero siempre que sean botas para uso en césped artificial (es decir que siempre tendrán un número de tacos mayor que las que se aconsejan para césped natural).

Si un niño juega en césped de diferentes calidades, debería de disponer de botas distintas para cada caso. En caso de elegir una única bota para jugar en todos los campos debemos decidirnos por una  que sea la indicada para la peor de las superficies en las que vaya a jugar (ante la duda, de muchos tacos pequeños).

Las botas con tacos de aluminio o mixtas deben estar reservadas para jugar en césped natural y  que cuente con el mantenimiento adecuado.

Tanto el campo de césped artificial como el natural, precisa de un mantenimiento importante para conservar las propiedades adecuadas en cuanto a amortiguación y agarre con un equilibrio adecuado entre ambas.

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