Javier Poveda
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Un banquero no vestirá igual que un fotógrafo, ni un arquitecto como un abogado. Dice el dicho, el zapatero a su zapato. 
Las profesiones muchas veces están ligadas a nuestros estilos de vida: los lugares que frecuentamos, los círculos sociales y por supuesto nuestra forma de vestir para el trabajo. Y ojo: no queremos pecar de prejuiciosos, porque sabemos y conocemos de muchos oficinistas que al llegar la noche se quitan el traje y la corbata para ponerse su camiseta de Iron Maiden y tocar en el bar de moda.

La revista especializada en temas de moda masculina, GQ, te cuestiona ¿Alguna vez has estado de pie frente a tu clóset en un día de trabajo cualquiera y te has dado cuenta de que no tienes idea de qué ponerte? Según la publicación, aunque no parezca, tiene muchas ventajas. 

Primero, el hombre bien vestido tiene una ventaja en el área laboral, pero la verdadera razón para hacerlo no es impresionar a nuestro jefe o colegas, sino para desarrollar el respeto por nosotros mismos. Vestirte con propiedad todas  las mañanas reafirma el hecho de que te estás preparando para algo importante. Te recuerda lo mucho que valorás tu dignidad y que nunca debes ser la clase de profesional —y de hecho tampoco la clase de hombre— que hace solo lo mínimo indispensable.
Un traje que no se adapte a tus medidas y luzca demasiado voluminoso dice “¡Hola, jefe! Soy una persona a la que le importa su trabajo solo a medias”. 
Cambiá esa camisa de cuadros extragrandes por una con un estampado más pequeño y sofisticado. Un pisacorbatas y un pañuelo de bolsillo completan una imagen impecable.  Si usás saco. Mantenelo abotonado a menos que estés sentado o que ya hayás logrado cerrar el trato. 
Decile no a los zapatos de punta cuadrada. A menos que seás el Pato Lucas, tus zapatos deben ser de punta redonda.

No importa qué tan cuidadoso seás, en algún momento un fragmento de comida irá a parar a tu camisa, así que tené a mano unas toallitas limpiadoras. Guardá una camisa blanca de repuesto.
Los zapatos casuales de gamuza y los calcetines de colores llamativos fueron hechos para encarnar el estilo casual en ambientes laborales.
Un reloj apropiado para la oficina tiene una correa de piel y una carátula sencilla. La camisa polo es tu arma secreta si la usás correctamente. Procurá que sea de un solo color oscuro, evitá los logotipos de mal gusto y escogela de algodón.
Y ¡por el amor de Dios, metete la camisa al pantalón!

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