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Cuando Juan Pablo Vijil entra en la cocina, la explosión de olores y sabores propios de los condimentos lo atrapan, porque sazonar es precisamente su gran pasión desde niño, aunque reconoce que algunos prejuicios lo hicieron renunciar en algún momento a sus aspiraciones culinarias.

“Desde pequeño me gustaba cocinar. Hacía repochetas para mis amigos y después de clases todos iban a mi casa a comerlas y yo ocupaba todas las bolas de quesillo de mi mamá. Mis repochetas se hicieron famosas”, recuerda. 

Desde hace cuatro años asegura está “cocinando en serio”, tuvo sus inicios en Pastelería Margarita junto  a la reconocida Doña Pinita, donde se sometió a la prueba de fuego un diciembre en el que se involucró en la preparación de los pavos navideños que ellos venden para Nochebuena.

“Después comencé a trabajar con ellos y me di cuenta que tenía talento, también mis padres me daban la oportunidad de cocinarles asados y pues así poquito a poquito me fui animando porque quienes probaban mis platos me decían que tenía buen punto y buena sazón.  Y en realidad cocinar es algo que quería hacer para toda la vida”, comparte Vijil.

Asimismo, asegura que le hablaron de la Escuela Nacional de Hotelería y decidió ir a realizar los exámenes. Fue admitido en Panadería y pastelería, con el objetivo de pasar posteriormente a cocina.

Ya en el terreno profesional empezó a vender pavos y piernas para Navidad con su servicio Juan Pablo catering, aunque asegura que está enfocado en concluir sus estudios.

¿Qué tan fácil o difícil fue la decisión de inscribirte en la Escuela de Hotelería?

Fue difícil, porque en el momento pensaba qué iba a pensar la gente porque iba a ser un cocinero, porque la tendencia es a creer que si no sos un licenciado o un doctor no sos nadie. Eso me preocupaba y me decía que tenía que terminar mis estudios de Mercadeo y Publicidad, pero finalmente decidí seguir mi sueño porque me trae paz cocinar. Fue difícil pero lo logré. 

Aventuras culinarias de junior chef

¿Cómo te visualizás en 10 años?

Me visualizo con mi propio restaurante. Mi sueño es especializarme en Costa Rica o España. Me gustaría trabajar en un crucero porque sería una experiencia enriquecedora. Después de eso montar mi restaurante en Nicaragua.

¿En qué proyecto estás actualmente?

Me contrató un amigo que abrirá el restaurante Green Light, quiere que sea su chef y abriremos en Carretera Sur. Esto será una gran prueba y estoy contento.

Estoy agradecido con la Escuela de Hotelería, me siento a gusto con mis compañeros y profesores, incluso hasta con los conserjes soy amigo, somos una gran familia.

¿Cuál es tu cocina favorita?

Es la francesa, porque revolucionó la cocina, son grandes creadores culinarios. De ellos salen las salsas. Sin embargo, soy más dado a los asados y ahumados. Me encanta el horno.

¿Cuál es el plato que mejor te queda?

Las costillas de cerdo corte San Luis. Las preparo en 5 o 6 horas a fuego indirecto. Las dejo marinando  un día antes. Les hago un marinado en seco a base de azúcar morena, paprika y otros condimentos y después las pongo al horno. Lleva tres métodos de cocción: al horno, asadas y luego cocidas en su propia salsa barbacoa. Después las pongo nuevamente al horno para que se  glasee.

¿Qué platillo te desafía?

En realidad me desafía la pastelería en general, porque hay que tener paciencia. Se deben usar las medidas exactas porque si no crece el bizcocho, se cae o lo que hagamos nos queda seco. La panadería me atrae me gusta porque hay más versatilidad que en la pastelería.

En cocina se me dificultan los mariscos, porque no puedo probarlos debido a que soy alérgico, por lo tanto nunca sé si están al punto y eso me frustra.

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