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Las patas de gallo son uno de los signos más comunes del envejecimiento. Esas arruguitas que se forman en el contorno del ojo son el primer síntoma del paso del tiempo y una de las mayores preocupaciones entre las mujeres. Retrasar su aparición es tu objetivo con algunos consejos y tratamientos adecuados.

Los ojos son la parte del rostro que delata el cansancio y el paso del tiempo de una forma más visible. Una mirada fresca, descansada y luminosa es sinónimo de juventud, y el objetivo de la mayor parte de las mujeres. La piel del contorno es muy fina y delicada, por ello es la primera que acusa el paso de los años en forma de finas arrugas: las temidas patas de gallo. Bolsas, ojeras, color grisáceo o morado debajo de los ojos… son otros síntomas de la edad, pero también del cansancio, el estrés, la falta de descanso, etc.

¿Por qué se producen las patas de gallo?

El sol y la luz fuerte son las principales causas de la aparición de las patas de gallo, ya que te obligan a entrecerrar los ojos, formándose en el contorno los pliegues que con el tiempo dan lugar a las patas de gallo.

En segundo lugar, las patas de gallo son producto de la edad. Con el paso de los años tu organismo deja de producir colágeno, la piel pierde elasticidad e hidratación, y es normal que se produzcan las arrugas.

¿Cómo combatir las patas de gallo?

Para retrasar la aparición de las arrugas en el contorno de los ojos o sí ya han aparecido, evitar que vayan a más e incluso atenuarlas es fundamental seguir estas pautas:

  • Usa gafas de sol homologadas a diario, incluso aunque el día esté nublado; no salgas de casa sin ellas.
  • Aplica un protector solar, evitando exponerte en las horas centrales del día.
  • Duerme entre 7-8 horas diarias.
  • Mantén una buena hidratación en la zona con un producto específico. No sirve la crema facial para el contorno; tienes que aplicarte un tratamiento adecuado.
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