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El ser una artista de canto nunca estuvo en sus planes y mucho menos se imaginó sobresalir en el canto lírico, pues desconocía que poseía una extraordinaria voz, comenta Elisa Picado, la figura femenina que se ha convertido en una embajadora de la música melodramática nicaragüense, tras consolidarse como soprano en  importantes papeles de ópera a nivel internacional, como el protagónico que obtuvo en 2010, en la obra “La Tosca”, del italiano Giacomo Puccini.

El talento se asomó a la vida de Elisa desde temprana edad, recuerda. Y aunque en un principio pulió su don en el coro de la iglesia Nuestra Señora de Fátima, no fue hasta que tenía 25 años cuando se le abrieron las puertas de la música académica cuando audicionó para formar parte del Coro Nacional, en donde fue descubierta por el profesor Juan Manuel Mena con quien compartió 9 años de trayectoria en estudios líricos.

¿Qué obras han marcado tu trayectoria artística?

En 2005, cuando participé en la zarzuela “La Corte del faraón”. En 2007, con la ópera bufa “El barbero de Sevilla”, en 2008 en Madame Butterfly, y en 2010, en la ópera “La Tosca”, con la que fui reconocida como la primera centroamericana en haber protagonizado este papel. Después llegó la ópera bufa “La serva padrona” y en “Cavalleria rusticana”, que fue un melodrama de un solo acto.

Un recuerdo preciado que conservés en tu trayectoria es…

Cuando canté como solista por primera vez en el Teatro Nacional Rubén Darío en 2002, interpretando una canción en japonés, fue muy emocionante. Nunca me imaginé ser todo lo que ahora soy.

¿Qué retos has enfrentado en el canto lírico?

Cuando empecé a cantar, el canto lírico no era un género muy conocido en el país, entonces no me era fácil aprender rápidamente el funcionamiento del mismo, sin embargo, cuando me apasioné por el género, empecé a hacer sacrificios hasta el punto que desde ese entonces he cantado en italiano, noruego, chino mandarín, suajili —lengua africana hablada en Tanzania y Kenia—, inglés, francés, alemán y en latín.

¿Cómo fue que dejaste de trabajar en tu perfil profesional para dedicarte a la música?

Antes trabajaba fijo de lunes a viernes para ayudarme a sustentar mi arte, pero a partir de enero de 2014 decidí dejar de trabajar en empresas y en organismos,  a fin de dedicarme a lo que más amo en la vida: la música. La decisión la tomé pensando en hacer lo que me hacía feliz.

¿Te llegaron proyectos de obras para seguir cultivando la música lírica?

Sin buscar nada, gracias a Dios he podido subsistir en el medio, porque a mis puertas tocaron muchos proyectos, tales como los conciertos de Noche de Divas, conciertos de zarzuelas en el teatro, otras propuestas de óperas y lo inesperado, participar en un Show de TV llamado: “Noches de risas con Mercedes Salaya”, con quien tendré la oportunidad de trabajar.

¿Cómo estableciste puente con Salaya?

 Una vez fui al teatro a una conferencia sobre comedia hiperrealista y conocí al productor venezolano Oswaldo Estrada, quien era el que estaba impartiendo la conferencia. Luego hice algunos ejercicios con él y posteriormente me llamó para participar en la obra “Cómo mandar a su pareja al carajo”, con la cual conocí a Mercedes Salaya, con quien estaré en el programa familiar.

¿Cuáles son tus pasatiempos?

Si no estoy ocupada en lo de mi música, me gusta disfrutar del tiempo conmigo misma, me gusta la soledad. En caso contrario, me voy al cine o salgo a bailar.

 

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