María Joaquina Sánchez
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La moda ha apuntado a que “celebrities” como Rihanna o Kristen Stewart presuman de sus “sneakers” como si fueran zapatillas de gala, despejando así la visión de que estas eran solo para ir al gimnasio. No obstante, en las temporadas de calor, a muchas chicas les parece tentador utilizar deportivas o zapatos sin calcetines bajo la suposición de que el pie respirará mejor o que el “look” será más actual. Sin embargo, lo que ellas desconocen es que esta tendencia puede traer consigo problemas para los pies, como el pie de atleta o mal olor. De ahí, que los calcetines no son solo una prenda para abrigar el pie, sino que también fueron creados para protegerlos.INTERNET - END

Los pies tienen alrededor de 250 mil glándulas sudoríparas y, aunque no se haga ejercicio, producen gran cantidad de sudor. La emanación de fluidos se incrementa especialmente si se lleva el pie tapado, ya sea con zapatillas de deporte o zapatos de piel. Por ejemplo, los expertos de Dr. Scholl, en su página web, recomiendan usar calcetines hechos de materiales naturales como el algodón y zapatos que permitan que la piel transpire para frenar la reproducción de hongos y de las bacterias que causan mal olor.

Sin calcetines, el sudor es absorbido por las plantillas de los zapatos y el líquido tarda un día o dos en secarse por completo, explican los expertos. Por ello, el ambiente húmedo que se crea en un lugar cerrado como es el zapato puede provocar la multiplicación de los hongos que viven en la propia piel.

Si se desarrolla pie de atleta, los hongos pueden extenderse hasta las uñas y hacer que tomen un color amarillento, razón por la que es recomendable usar calcetines que atrapen el sudor.Los calcetines tobilleros son discretos y evitan en gran medida la aparición de infecciones. En caso de no querer usar calcetines de ningún tipo, es recomendable recurrir a desodorante para pies o crema antihongos.

Por otra parte, la opción más acertada indudablemente son las sandalias, ya que dejan el pie al descubierto. Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, llevar los pies al aire ayuda a “la normalización de la sudoración de los pies y a que la presencia de durezas en algunos puntos se vea disminuida por la liberación del pie”. Llevar los pies libres evita además que se formen callosidades en las falanges y los juanetes, ya que el zapato no roza con ellos.

 

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