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  • EFE

El éxito del bikini retro radica en que realza el pecho y reduce la curva del vientre gracias al patrón de braguita alta. Si tienes la piel bronceada, resulta muy favorecedor en blanco.

Esta temporada también tienen cabida los bikinis estampados con flores y motivos vegetales, los modelos con lisos en tonos flúor y, por supuesto, los tejidos brillantes como el charol. No hay que pasar por alto que las rayas marineras son todo un clásico. 

MEMORIA...

Verano tras verano, el bikini es la prenda estrella. Aunque ahora disfruta de un lugar estelar en la maleta femenina, sus orígenes no fueron fáciles. El ingeniero francés Louis Réard, experto en automóviles, cortó el largo del traje de baño, un atrevimiento que le llevó a revolucionar la moda del momento.

En una sociedad que todavía trataba de asimilar el hecho de ver a las mujeres en bañador, el modelo dos piezas cayó como una bomba, pero tomó protagonismo gracias a actrices como Raquel Welch, Úrsula Andress o Brigitte Bardot que lo lucieron en la gran pantalla. 

Ahora es la prenda de baño favorita de las mujeres y, sin embargo, el género femenino la repudió en su origen. Los primeros trajes de baño eran un vestido corto sobre pantalones, ideados para que la mujer se refrescara en la orilla del mar a mediados siglo XIX, cuando los emperadores de Francia, Napoleón III y Eugenia de Montijo veraneaban en Biarritz.

AÑOS 20

En los felices años 20, los bañadores evolucionaron hacia una especie de maillots a medio muslo con una sobre falda por encima de la rodilla. Unos años antes Patou lo presenta de punto elástico y en una sola pieza. Después, Coco Chanel se encargó de dinamizar el traje de baño y puso de moda el bronceado.

En los años 40, el bikini, tras pasar la censura y estar obligado a tapar el ombligo femenino, vivió un auténtico romance con el cine, prueba de ellos son las fabulosas escenas de Esther Williams en la película “Escuela de Sirenas”.

Quién le iba a decir a su creador que años después hasta la mismísima Brigitte Bardot iba a vestir encantada el de dos piezas para la película “Y Dios creó a la mujer”, de 1956. 

El dos piezas consiguió despegar junto a la belleza y voluptuosidad de Marilyn Monroe, la rubia de América que lo lució en todo su esplendor, levantando la mirada del hombre y de la mujer.

Ya en los años 60, cuando las mujeres decidieron rebelarse y enseñar el ombligo, una bella Ursula Andress surgía de entre las aguas con un bikini de infarto en ‘Doctor No’ (1962), y Raquel Welch en ‘One million years B.C.’  (1966).

En los años 70 se empezó a popularizar el bikini tanga, muy relacionado a Brasil y en los ochenta se pusieron de moda los bikinis de ganchillo. 

La década de los 90 dio paso al recato con una estética de baño minimalista con modelos de bragas alta que invitaban a lucir a la mujer pierna como tantas veces lo hacían las supermodelos como Claudia Schiffer o Cindy Crawford.

En el siglo XXI, esta minúscula prenda brilla con propuestas vintage, un popurrí de todas las décadas anteriores.

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