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Cuando no existían las brochas, la variedad de maquillaje o los tintes para el cabello, los íconos de moda contaban con algunos trucos que lograban resaltar su belleza. Este es el recorrido por algunos de ellos:

Limpiador de maquillaje:

La princesa de Mónaco Grace Kelly y Marilyn Monroe, una de las actrices estadounidenses de cine más populares del siglo XX, posiblemente no se conocieron, pero tenían algo que compartían: su desmaquillador. Ambas se aplicaban vaselina en el rostro para hidratarlo o bien como base antes de aplicarse los cosméticos.

Blanqueamiento dental:

La sonrisa perfecta de Marilyn Monroe  se debe  a un producto que se encuentra fácilmente en cualquier rincón del hogar: el bicarbonato de sodio, que aunque su sabor no sea para nada agradable, ahora se puede mezclar con aceite de menta y lograr una pasta natural para limpiarlos dos veces  por semana.

Ojos hermosos:

De Cleopatra, la reina de Egipto, se dijo que cuidaba sus ojos lavándoselos tres veces a lo largo del día con un preparado de agua de rosas. El bálsamo era elaborado por sus doncellas, quienes hervían las rosas en medio litro de agua.

Piel tersa:

Grace Kelly confesó en una de sus entrevistas que utilizaba un truco muy accesible para hidratar la piel y tenerla tersa, lo único que hacía era pasarse un cubo de hielo por la cara, procedimiento que también adoptó muchos años después la supermodelo Kate Moss. Se ha demostrado que este tratamiento permite aumentar la circulación de la sangre, elimina el acné y alivia la condición de los ojos hinchados.

Buen metabolismo:

Audrey Hepburn, considerada la tercera mayor leyenda del cine estadounidense  después de la Segunda Guerra Mundial, dijo que bebía mucha agua y comía muchos vegetales, útiles  tanto en la hidratación de la piel como para el funcionamiento del sistema digestivo.

Mascarillas:

Personajes de las antiguas civilizaciones como Nefertiti, Cleopatra y Salomé tenían un ritual de belleza todas las noches. Estas tres mujeres mezclaban lanolina, miel y aceite de almendras hasta hacer una pasta, que se colocaban de veinte a treinta minutos como cualquier mascarilla, luego la retiraban con una esponja y agua tibia.

Eliminar las manchas y arrugas:

La reina de Egipto, Nefertiti, hacía uno de sus ungüentos favoritos a base de almendras amargas.

 

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