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La  frase  de que “la clase no tiene edad” se cumple esta temporada, en la que el conocido como estilo “granny” (apelativo cariñoso para abuela, en inglés) se impone, al menos, en las pasarelas.

En la calle, la moda de tomar como referente de estilo de las mayores ya tenía un precedente en la reciente boga de los tintes grises, más populares entre las jóvenes, que consiguen un cabello de aspecto canoso, en ocasiones matizado con tonos azulados o rosados, que se inmortaliza en fotografías en las redes sociales, como Instagram, y se comparte bajo el “hashtag” #grannyhair.

Los colores cálidos, los estampados a cuadros, los tejidos masculinos y los bolsos “vintage” sirven para acentuar el “look abuela”.
Los estampados de los sofás más añejos también se llevan puestos: Louis Vuitton, Just Cavalli, Oscar de la Renta o Michael Kors han subido a la pasarela prendas inspiradas en los tapizados más “retro”.

COLORES APAGADOS

En cuanto a los colores, el amarillo en su tonalidad más apagada, el “mostaza”, conquistará los armarios en su versión monocolor o combinado con tonos grises o burdeos.

El tono teja, a medio camino entre el naranja y el color marsala --un rojo terroso de color vino, designado color del año 2015 por Pantone-- comparte el protagonismo esta temporada en pantalones, vestidos y complementos.

El estilo de abuela también llega a los zapatos. Si las sandalias “ugly shoes” (en inglés, zapatos feos), de apariencia ortopédica, consiguieron acaparar escaparates la temporada pasada, ahora es el turno de modelos de tacón grueso de altura media, empeine cerrado, aspecto cómodo y blando, y dudoso gusto estético: Chanel, Miu Miu, Céline o, en su versión plana, Gucci, se suman a la tendencia de vestir los pies al estilo antiguo.

En otro aspecto los vestidos, los chalecos y las chaquetas vienen esta temporada en su versión extralarga, hasta casi rozar el suelo: Chanel, Calvin Klein o Escada apuestan por esta tendencia.

Las minifaldas apenas se dejan ver sobre las pasarelas, así que si se quiere lucir algo de pierna, la otra opción que proponen los diseñadores es el largo “midi”, por debajo de la rodilla, al que DKNY o Stella Mccartney le aportan un toque flamenco, con un pequeño volante situado en la parte inferior de la falda.

Las menos clásicas pueden optar por rescatar del armario las prendas de los años 70. El estilo “boho” vuelve una vez más en forma de plumas, estampados florales y coloridos y largos vestidos que, esta temporada, no enseñan mucha piel.

PASEO EN CAMISÓN

  Las más perezosas están de suerte, ya que los pijamas y los camisones salen del área doméstica para recorrer las calles, aunque obviando los estampados de ositos o corazones.

 Firmas como Chloé, Antonio Marras o Pedro del Hierro optan por figuras holgadas, de raso o seda, con detalles de encaje y punto, para que el atuendo nocturno conquiste, con sofisticación, la luz del día.

 Los vestidos de fiesta son la excepción que permite huir del recato de la abuela y, aunque los largos llegan hasta el suelo, los escotes, para compensar, se acercan cada vez más al ombligo, bien en forma de “v” o bien cerrados en su parte superior formando un escote tipo ventana.

 

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