María Joaquina Sánchez
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Una buena exfoliación es fundamental para limpiar la piel y eliminar las células muertas. De este modo, evitás que la suciedad obstruya los poros y aparezca el terrible acné o puntos negros. Diferentes son las causas que producen que los poros se vean más abiertos y antiestéticos; una de ellas puede deberse a la falta de buenos tratamientos exfoliantes, un mal cuidado de la piel, herencia, daños por el sol, aparición de puntos negros, dieta desequilibrada, entre otras. 

El portal web de Mejor con Salud recomienda que para que removás los puntos negros, exfoliar tu rostro dos veces por semana es la práctica ideal para que llevés un tratamiento adecuado de la piel en esta zona. Para ello, utilizá un paño de algodón embebido en un poco de agua tibia y frotá suavemente por la piel. También podés realizar un baño de vapor una vez a la semana. Esto te va a ayudar a abrir los poros, eliminar los residuos, las impurezas y la grasa. Para esta exfoliación, colocá una cazuela con agua a hervir y cuando entre en ebullición, apagá el fuego, para que podás acercar el rostro, tapándote la cabeza con una toalla, que es lo mismo que harías para hacerte vapores si estuvieras enfermo. Para finalizar, enjuagá con agua tibia y secá cuidadosamente.

Recomendaciones

Una vez que hayás terminado el baño de vapor, los poros van a estar bien abiertos, por lo cual todo tratamiento que realicés te va a brindar mejores resultados. Así, las más recomendadas son las mascarillas de arcilla, porque eliminan el acné y absorben el exceso de grasa, pero también reducen el tamaño de los poros. Ahora bien para reforzar el efecto, otra sugerencia es que hidratés el rostro con una mascarilla de aloe vera, pues esta planta tiene muchas propiedades para el bienestar y el cuidado de la piel. La sábila también puede ayudarte a tonificar el rostro, a controlar las imperfecciones y a protegerte de los agentes externos. Podés tener una planta de sábila en casa, cortá una penca y extraé el gel interno. Aplicá en el rostro y dejá que se seque antes de enjuagar.

Asimismo, cuando te levantés, lo primero que tenés que hacer es lavar tu cara con agua tibia o templada y aplicar un limpiador facial casero. Este se realiza mezclando media taza de agua, un cuarto de una taza de leche, dos cucharadas de bicarbonato de sodio y una clara de huevo. Estos ingredientes van a limpiar los poros profundamente y eliminarán las bacterias superficiales que podrían obstruir los poros. 

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