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El imponente volcán Masaya se asoma en el hogar y la hermosa guarida del diseño de una de las embajadoras de alta costura nicaragüense de reconocida trayectoria: Blanca Jackman. Con una sonrisa un tanto discreta, pero con toda la disposición de conversar, Blanca recuerda que desde que tenía 8 años supo que su vocación sería diseñar, luego que los libros de abogacía de su papá fueran sus primeros lienzos para trazar los bocetos de elegantes vestidos que llamaban su atención .

Convencida de su talento, fue enviada por sus padres a estudiar diseño a la Academia de Arte en México, donde el diseñador Ramón Baldioceda fue su mentor. Cuando regresó a Nicaragua, cuenta que su vida se transformó al enamorarse y casarse a la edad de 21 años, sobre todo cuando se convirtió en madre meses después. Conforme pasó el tiempo, su familia creció y su habilidad para diseñar también se proyectó, al diseñar los vestidos en sus propias hijas. Actualmente, ya son 40 años los que avalan su experiencia.

¿Cómo inició propiamente a ejercer su profesión?

Empecé a practicar en mis hijas y luego mis amigas me pedían que les hiciera ropa a las suyas. Aunque al principio era gratis, después comprendí que se trataba de mi trabajo y comencé a cobrar.

¿Cómo alcanzó el éxito como diseñadora?

Nunca he pensado quién es Blanca Jackman, solo he pensado en que puedo hacer esas cosas (diseños), que el tiempo ha pasado y ni cuenta me he dado. Nunca me he detenido.

¿Qué es lo especial de sus diseños?

Las telas. Todo lo bello que hay en Nicaragua en telas lo compro y aquello bello que no puedo encontrar aquí, lo mando a comprar al extranjero. Es decir, hago una complementación. En el Oriental, hay bellezas de telas y en Masaya también.

¿Cuál ha sido una de sus grandes satisfacciones?

Que tengo un equipo de costureras maravillosas, que son bordadoras a mano y expertas en pegar chaquiras y lentejuelas. Empezaron desde los 16 años a trabajar conmigo, ahora son abuelas y me enorgullece que son mujeres emprendedoras, porque instalaron sus propios talleres. 

¿Qué distinciones ha merecido su trayectoria?

Fui a Cuba Moda una vez a competir entre 150 diseñadores del mundo, y me llevé el premio. En México, donde estudié me dieron un premio y aquí, en el país, he recibido infinidades. Mis diseños andan por todo el mundo. 

¿Qué es lo interesante de Blanca Jackman?

Que vos me das a hacer un vestido y desde que te veo, yo ya sé qué te queda bueno y qué color va con tu piel. Ya no necesito hacer bocetos, en mi mente diseño todo. La experiencia me ha dado la capacidad de diseñar con la mente. 

¿Qué personalidades han lucido sus diseños?

He vestido a muchas mises, entre nacionales y extranjeras, entre ellas: Amelia Vega, Miss Universo 2003; Natalie Glebova, Miss Universo 2005; y Leila Lopes, Miss Universo 2011.

¿Siente que le hace falta algo por hacer?

Soy una persona muy apegada a Dios, nada hago si no es con él y lo que me hace falta por hacer es seguir haciendo mi trabajo hasta que muera. 

¿Hay oportunidades de diseño en Nicaragua?

Yo creo que sí, porque ahora escucho mencionar que las personas visten prendas de diseñadores. Antes se hablaba de costureras.

¿Cómo es su vida en familia?

Una mujer corriente, como toda ama de casa. Soy muy abuela y muy madre con mis 17 nietos y 8 biznietos. Los fines de semana mi casa pareciera un jardín de niños.

Una dama que persevera

Blanca Jackman
Origen: Masaya
Profesión: Diseñadora de modas

“Creo que yo le llamaría reto a todo, porque diario todo es nuevo. Cada clienta que viene es nueva y cuando entrego un vestido experimento una especie de tensión, porque me pregunto si le gustará o no. Pero cuando todo sale bien, te da ánimo para hacer lo mejor”.

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