•   Managua, Nicaragua.  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Su historia reciente está marcada por el color, ese que da la vida a materiales diversos y que tiene voz propia en cada trazo y en cada emoción muda que salta a la vista de quienes se sitúan frente a sus creaciones.

 “Yo estudié la primaria en Guatemala y me acuerdo que estaba en sexto grado cuando me nació la inquietud por pintar. No fue pura ocurrencia, sino que tenía un tío que pintaba y fui donde él para que me diera clases y lo hizo. Lo primero que pinté fue el lago Amatitlán y por supuesto creo que él le dio más toques que yo y gané un concurso, el primer lugar. Me encantaba pintar, pero nunca lo volví a hacer”, recuerda Viviana Nissen sobre sus orígenes en la relación con la pintura.

Y al decir que no volvió a pintar no miente, pues fue hasta el año 2006 que redescubrió esa pasión  cuando habló con uno de sus hijos y le preguntó qué pensaba hacer con la casa posesión de la familia y sugirió que crearan un hotel boutique, pero él pensó que era demasiado caro, sin embargo, ella se ofreció para decorarlo.

Trabajo 

A pesar de ese instinto nato para crear, pintar y diseñar, su hijo envió a una arquitecta experta en diseño.

“Para cumplir con la categoría hay que cumplir un sinnúmero  de condicionamientos entre los que destaca que no se pueden cambiar las dimensiones del lugar, así que se debe jugar con la imaginación para decorar. Por ejemplo la piscina era una antigua pila de café es cóncava y no se podía modificar, pero logramos acondicionarla. Así que con la experta empecé a reutilizar las maderas del beneficio del café y a pintar murales”, señaló.

Así entre esguinces y caídas le fue dando otra cara al local ubicado en San Marcos. La casa tiene más de cien años y el toque de modernidad y plástica se lo ha dado ella con sus pinceles. A pesar de que su hijo no pudo echar a andar el proyecto, porque falleció, ella decidió seguir su curso y se dedicó a pintar.

Las mesas fueron elaboradas con maderas recicladas y ella se ha encargado de pintar hermosas flores con tórridos colores que fácilmente cautivan la atención del visitante.

“En uno de los cuartos hice el jardín del Edén. La atmósfera es natural gracias a la pintura. Tiene un inmenso árbol en las paredes. Los cuadros son casi todos pintados por mí. Hice murales grandes y siempre estoy pendiente de pintar cuadros que hagan la diferencia”, compartió la señora Nissen, apasionada por los colores fuertes.

Hogar 

Los muebles también los modifica. Y le imprime color a cada detalle. Asimismo, en su casa también ha elaborado llamativos murales que le dan el sello personal a ese espacio de intimidad.

Una de sus grandes pasiones para pintar la ha concentrado en el motivo religioso. Vírgenes de diversas advocaciones, cristos y el niño Jesús son las efigies que más están presentes en sus creaciones recientes.

El soporte de sus obras es variado, bien pueden ser las paredes de su casa,  maderas arrojadas por el mar, así como simples trozos de madera que compra, sin faltar los lienzos. No importan las dimensiones, sino  la posibilidad de expresar  por medio de la pintura.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus