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Moldear la figura, esconder las imperfecciones, domesticar los rollitos, esto y mucho más pueden lograr las famosas fajas, esas que usaron nuestras abuelas ya están intentando hacerse un hueco de nuevo en nuestro cajón de la ropa interior. 

Y no es descabellada esta idea ni un invento loco, pues hasta las celebridades como Penélope Cruz, Eva Longoria o Beyoncé están atrapadas con las fajas y no pueden vivir sin ellas, pues en la alfombra roja no posarían tan perfectas sin este pequeño secreto.

Según el sitio www.elle.es, todo comenzó de la mano de Sara Blakely. Esta diseñadora creó su primera faja cortando los pies de unas medias. Poco a poco perfeccionó esta idea, creó su propia firma y ahora ha conseguido que otras casas de lencería se replanteen sus diseños y saquen líneas especiales para reafirmar y comprimir.

Y hoy en día es frecuente que nos bombardeen con comerciales de fajas mágicas que reducen hasta tres tallas en cuestión de segundos. Claro, algunas son publicidad engañosa, pero otras en realidad cumplen su función.

Una de las preguntas frecuentes es en qué momento puede una mujer normal necesitar este tipo de prenda y la verdad es que muchas recurren a ella  en ocasiones especiales  en las que quieres lucir estupendas y encontrar el vestido perfecto es un suplicio.

También son útiles para una fiesta importante o una cita romántica también son momentos clave para ponerte tu faja, pero también podés incluirla en tu día a día. Si tenés un vestido ajustado  o unos pantalones que te marcan todo, confía en esta prenda.

Es importante tener en cuenta que hay un modelo para cada ocasión y para cada tipo de mujer:

  • Con forma de vestido para poder moldear tu cuerpo y resaltar tu escote.
  • Tipo body para lucir con un vestido o un top sin tirantes.
  • En forma de falda tubo para tus faldas o vestidos más ajustados.
  • Especiales para resaltar la cintura.
  • Mallas reductoras para presumir de piernas y glúteos con pantalones skinny.
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