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El corrector es imprescindible “para ocultar imperfecciones o desterrar manchas y así lucir un acabado impecable”, explica la maquillista profesional, Jackeline Álvarez, quien también agrega que el corrector sirve para despedirse del tono desigual, los brillos, las rojeces, los granitos inoportunos o las ojeras.

Otro punto importante es conocer que el corrector no solo se encuentra en una tonalidad, es decir, que no solo abarca la gama de los nudes, sino que existen otras propuestas de colores, dado que cada imperfección se esconde mejor tras un tono distinto: del verde al lila, pasando por el azul o el amarillo. ¿La explicación?, la experta dice que ello “se debe a la teoría del color, que nos hace buscar el opuesto al tono que queremos neutralizar para ocultarlo”.

Asimismo, Álvarez nos recuerda que antes de maquillarnos debemos preparar bien la piel y aconseja, aplicar “primero la base de maquillaje y después los correctores” e iluminadores. “Empezá con finas capas y poco a poco vas añadiendo más hasta conseguir el acabado deseado”, recomienda. De igual forma dice que, como la base también iguala y corrige, “los correctores deben aplicarse encima y solo donde se necesita”.

Verde

Es el tono encargado de esconder las rojeces e imperfecciones derivadas del acné, irritaciones, capilares rotos, quemaduras solares y otros problemas cutáneos.  

Amarillo

Es el corrector que debés usar si lo que pretendés es disimular la cara de cansancio en el trabajo, tras haberte desvelado. El amarillo camufla las imperfecciones moradas, es decir, las ojeras. Útil, ¿verdad? Además ilumina rostros apagados y le da un suave brillo a las pieles rosadas.

Blanco

Más que para corregir, su función se restringe a iluminar, para dar volumen. Por eso, se debe aplicar sobre el rictus, en el arco de la ceja y en la parte alta del pómulo.

Rosa

Es el color opuesto al verde por lo que se convierte en tu perfecto aliado si lo que buscás es matizar alguna venita o capilar de dicho tono; también ayuda en la lucha contra hematomas y ojeras.

Naranjas

Al igual que el rosa, es el que debés usar para ocultar venas y hematomas. Pero en este caso, cuando estas tiendan a un tono más azulado o cuando te encontrés con imperfecciones más marcadas.

Lila

Es el corrector más recurrente en los países asiáticos y Medio Oriente, porque suaviza los tonos de piel amarillentos. Es conveniente fijarse bien en el tono amarillo a neutralizar porque si este tiende a verdoso, el morado deberá ser más claro y si el amarillo es muy vivo o tiende a naranja, será mejor que escojás un tono más oscuro.

Azul

Son menos comunes, ya que ocultan defectos naranjas. Recurrirás a ellos a final de verano, cuando tras largas horas de sol necesités igualar el tono de las pieles más oscuras.

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