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A todas nos ha pasado que hemos comprado ropa con ese color que pensamos que es lo máximo y vemos que a las modelos les queda perfecto, sin embargo, cuando nos ponemos esa pieza la desilusión es mayúscula, porque el color definitivamente no nos asienta, o nos hace ver muy pálidas o muy oscuras y, por alguna razón no combina con nosotras.

Para evitar estos incidentes, la experta en Asesoría de Imagen, Mariú Lacayo, nos enseñará a reconocer qué colores nos favorecen y cuáles no.

Antes de conocer cuáles son los tonos ideales es necesario realizar un estudio sobre tu tono de piel, pelo y ojos, principalmente y así determinar qué tipo de colores te quedan mejor.

Es más, hay todo un estudio alrededor de la ciencia de la colorimetría para determinar puntualmente las mejores combinaciones de tonos. De acuerdo a tu tono de piel podés ser cálida o fría, lo cual determinará los colores que mejor te hacen ver según cada estación del año.

Colorimetría

Lacayo explica que las estaciones equivalen a la paleta de colores genéticas para cada persona.

“Cada una de las cuatro estaciones tiene sus propios colores que van a estar en armonía con las características físicas de cada persona y van a determinar tus colores adecuados a la hora de vestirte, maquillarte, colorear tu cabello o accesorizarte”, manifiesta Lacayo.

Así como el año las tiene, la paleta de colores genética de cada una también. Se dividen y nombran justo como las estaciones del año: cálidas (primavera y otoño) y frías (invierno y verano) y cada una tiene su recomendación.

La metodología de las cuatro estaciones es la original y la más antigua utilizada en colorimetría.

La experta admite usar un método más avanzado, creado por la escuela Londinense: Color me beautiful, en la que los colores, además de su diferencia de tono, reciben influencias que se reflejan en su luminosidad y oscuridad (intensidad); calidez y frialdad (fondo) y brillo y sombra (valor).  

Este método no te limita a solo las cuatro estaciones, sino que te da un espectro más amplio brindándote seis opciones de tipología nominadas en intenso, luminoso, cálido, frío, suave y claro.

“La manera más fácil y menos confusa de verlo es que los colores cálidos contienen más amarillo y los fríos más azul. Luego se profundiza más pero esta es la base principal que varía según las características de cada persona”, expresa la asesora.  

Para identificar la temperatura, hay muchos métodos, la prueba que Lacayo emplea es la colocación de más de cien telas de distintos colores cerca del rostro. Se inicia identificando la tipología dominante y las dos subdominantes y posteriormente se colocan todas las telas para que una persona pueda reconocer cuáles son los colores que debés usar y de cuáles se debe manejar siempre alejado, sobre todo del rostro.

¿Y los que no te van?

“No hay problema ni regla alguna en vestir o lucir los colores que menos te favorecen de la cintura para abajo. Pero cerca del rostro se deben utilizar solo los colores recomendados”, advierte la experta.

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