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El sombrero es esa pieza de moda, estilo y sofisticación, que forma parte de la vida hace tantos años como la humanidad. Un complemento para la cabeza que surgió como necesidad para los campesinos y que, años más tarde, se ha convertido en símbolo indiscutible de clase y diferenciación.

Los sombreros surgen como una necesidad y con una estricta función: protegerse del sol y de la lluvia, pero con el paso de los años se convierte en un complemento estético y siempre a la moda que, en ocasiones, es signo de distinción. El primer registro que se tiene acerca de sombreros de copa y alas es del siglo V, y eran utilizados por los cazadores y viajeros griegos para cubrirse.

Es durante el Renacimiento, en el siglo XVI, cuando los sombreros adquieren un absoluto esplendor, ya que siguen tendencias de años anteriores, pero, a su vez, adquieren una complejidad espectacular.

Por un lado, se encuentra la monarquía con grandes y vistosos sombreros de terciopelo con infinidad de adornos con piedras preciosas, plumas y cintas y, por otro, el pueblo que utilizaba unos sombreros o incluso caperuzas sin ornamentos que reflejaban su austeridad.

Ostentosidad vs pomposidad

A pesar de que la ostentosidad siempre había sido tendencia, a finales del siglo XIX las mujeres pasan a una época más discreta en la que dejan de lado toda la pomposidad que acompaña sus complementos y se decantan por unas discretas capelinas de ala ancha.

La moda es cíclica y, lo que hace años se llevaba, ahora es el último grito en moda. Tras unos años azotados por un período de guerra y depresión social, Mademoiselle Chanel, a principios del pasado siglo, convierte el sombrero en algo imprescindible en el armario de toda mujer, además de convertirlo en un ícono de clase y distinción.

Una moda en los años veinte, de pelo corto y sencillo estilo, hizo que los sombreros grandes quedaran en el olvido.

Las mujeres con cabello corto ya no lucían grandes pamelas de alas, sino todo lo contrario; pequeños, redondeados y ceñidos a la cabeza.

En las décadas posteriores el sombrero tiene infinidad de altibajos, formas, estilos, colores, tamaño e incluso, también varían sus funciones, hasta que finalmente en los noventa se pierde su uso y notoriedad.

Hoy es tendencia

Alternando etapas de decadencia y de auge, las pasarelas de alta costura de nuestros días siguen llamando la atención con espectaculares sombreros, tocados o boinas, clave que, más tarde, se imitarán en las calles.

El sombrero de Audrey Hepburn que luce en My Fair Lady; el ‘pastillero’ de Jackie O; o el sombrero-turbante de Lady Di, son y serán siempre íconos en el mundo de la moda que se reinventarán año tras año, pero que nunca pasarán de moda.

Los sombreros ahora son parte de nuestras vidas, pero son las pasarelas y el mundo de la moda los que determinan qué sombreros se llevan y cómo hacerlo en cada momento, razón por la cual este otoño/invierno 2017-2018 el “pañuelo balmoral” será el accesorio más “cool” por excelencia.

Y es que los sombreros, queramos o no, son el colofón de cualquiera de nuestros “looks”, sin importar la época en la que vivamos.

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