•  |
  •  |
  • EFE

Un marcapasos artificial es un dispositivo electrónico diseñado para producir impulsos eléctricos con el objeto de estimular el corazón cuando falla. Este sistema consta de un generador de impulsos eléctricos y de un cable.

Para implantarlo, se realiza una pequeña incisión al paciente debajo de la clavícula izquierda y se introduce el cable a través de una vena cercana, hasta la aurícula derecha o el ventrículo derecho, dependiendo del tipo de trastorno que se esté tratando.

Posteriormente, cuando el cable está en el lugar adecuado --confirmado mediante rayos X--, se conecta al marcapasos y este queda alojado debajo de la piel. El procedimiento finaliza cosiendo la incisión.

Pronto este tipo de procedimiento podría ser innecesario ya que, en su lugar, los médicos podrán usar unos nuevos marcapasos inalámbricos miniaturizados, lo bastante pequeños como para colocarlos en el corazón a través de los vasos sanguíneos, como las grandes venas del muslo, haciendo que la cirugía cardiaca sea menos traumática.

Los fabricantes de estos dos marcapasos explican que sus baterías durarán de 8 a 10 años, y que estos dispositivos están libres de cables o electrodos que se abren camino hasta el corazón, ya que se colocan dentro del propio músculo cardiaco y sus microgeneradores transmiten los pulsos eléctricos a través de minúsculos electrodos, que entran en contacto con las paredes cardiacas.

Sin cables

St. Jude Medical, la empresa que inventó el primer marcapasos en 1958, ha desarrollado el marcapasos “Nanostim”, un dispositivo cilíndrico de menor tamaño que una pila triple “A”, que detecta la actividad eléctrica del corazón, lo estimula si es necesario y se comunica con un sistema de programación.

Este dispositivo se aloja enteramente en el ventrículo derecho del corazón, no requiere cables y no provoca cicatrices ni un bulto permanente bajo la piel en el lugar donde se coloca.

Para colocar este dispositivo, que pesa 2 gramos, tiene un volumen de 2 centímetros cúbicos y mide 42 milímetros de largo y 6 milímetros de diámetro, el médico introduce un catéter con el marcapasos dentro mediante una pequeña punción en la ingle y lo dirige hasta el corazón.

Una vez dentro del corazón, el cirujano acopla el marcapasos sin cables a la pared junto al extremo inferior del ventrículo derecho, y luego retira el catéter de la vena.

En la gran mayoría de los casos, la intervención se realiza con anestesia local y dura alrededor de una hora. Una vez que lleva implantado el marcapasos, el paciente debe acudir a algunas consultas con el médico, quien puede ajustar el dispositivo mediante un programador.

El caso de Micra

La compañía Medtronic anunció en 2013 el primer implante en humanos en un paciente de Austria del marcapasos sin cables Micra TPS, y en 2015 diez hospitales españoles comenzaron a utilizar este marcapasos considerado como el más pequeño del mundo.

El Micra se coloca directamente en el corazón mediante un catéter insertado a través de la vena femoral. Su principal ventaja es que no usa cables que lo conecten con el órgano para proporcionar al paciente la terapia de estimulación, ya que está “unido” al músculo cardiaco por medio de unas pequeñas patas y manda impulsos eléctricos a través de un electrodo colocado en el extremo del propio dispositivo.

Una vez colocado, el marcapasos queda enganchado a la pared del ventrículo derecho y puede recolocarse si es necesario.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus