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Los relojes conectados empiezan a integrar las colecciones presentadas en Baselworld, el gran salón de relojería que se celebró hace unos días en Suiza.

Tissot, una de las marcas emblemáticas de Swatch Group, líder mundial de la relojería, presentó un reloj conectado, el T-Touch Expert Solar, que permite entre otras cosas encontrar unas llaves gracias a una pequeña baliza, acceder a datos meteorológicos, ajustar alarmas o ayudar a la navegación gracias a un GPS.

En una versión de gran lujo, el joyero italiano Bulgari, que forma parte del gigante francés del sector LVMH, anunció una asociación con el emisor de tarjetas Mastercard, para permitir el pago sin contacto con su modelo Diagono Magn@sium, que espera comercializar antes de fin de año.

El año pasado los relojes conectados ya fueron la estrella del salón, que se celebró algunas semanas antes del lanzamiento del modelo de Apple, gigante estadounidense de la tecnología.

Las ambiciones de Apple con su reloj conectado hicieron temer que la relojería helvética dejara pasar este tren tecnológico, y ello avivó el espectro de la llegada de los relojes de cuarzo en los años 1970, que golpeó duramente a la relojería suiza y acabó prácticamente con la francesa.

"No tenemos la impresión de que haya una competencia entre el reloj conectado y el reloj tradicional, a diferencia de lo que ocurrió con el cuarzo", afirmóJean-Claude Biver, presidente de Tag Heuer, en entrevista con la AFP.

"El cuarzo mataba la relojería tradicional", insiste este veterano de la relojería suiza.

Coexistencia posible

Tag Heuer, la mayor marca de relojes de LVMH, forma parte de los primeros grupos suizos en lanzarse en el reloj conectado, gracias a una asociación con los estadounidenses Google e Intel.

La marca ya ha vendido cerca de 20,000 piezas, cuatro veces más de lo previsto, ya que según explica su reloj tiene gran éxito entre los hombres de una edad promedio de 35 años.

"Está bien que las marcas suizas se interesen también en este tipo de productos", consideró Jean-Daniel Pasche, presidente de la federación relojera suiza, quien está convencido de que los relojes conectados y los tradicionales pueden coexistir.

"Luego, le corresponde a cada marca definir la estrategia en este ámbito" añadió.

Tissot se ha lanzado en el sector del reloj conectado, pero su presidente François Thiébaud matiza no obstante que los relojes tradicionales suizos --a menudo ofrecidos como regalo para marcar los grandes momentos de la vida-- tienen una vocación muy diferente.

"No se lleva un reloj conectado para ir a una boda o a la ópera", insistió durante la conferencia de prensa de apertura de Baselworld.

Varias grandes marcas de lujo eluden el sector de los relojes conectados, como es el caso por ejemplo de Chanel.

"Cada reloj que creamos es muy a menudo la base de una historia que contamos", ilustró con esta imagen Nicolas Beau, director del ramo relojería de Chanel, que no tiene intención de lanzarse en los relojes conectados "salvo si un día tenemos una historia conectada que contar". Longines, una de las marcas de alta gama de Swatch Group, tampoco piensa modificar su estrategia y sus directivos se congratulan de que sean otras marcas del grupo, menos caras, las que opten por el sector del reloj conectado.

Cita obligada del lujo

Baselworld, salón internacional de la relojería y de la joyería, que se celebra todos los años en Basilea, es una cita obligada para el mercado de lujo, que congrega todos los años a minoristas que buscan las últimas novedades.

En este evento, que abrió sus puertas desde el jueves, esperaban la participación de 150,000 visitantes. En la actividad se  reúnen a los pesos pesados del sector de la relojería como Patek Philippe, Rolex u Omega y también a prestigiosos joyeros como Graff o Harry Winston. 

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