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Los sistemas electrónicos de seguridad y alarma más modernos están dotados de infinidad de sensores y cámaras, capaces de detectar intromisiones en la casa y notificarlas al instante al teléfono móvil de su propietario. 

Las últimas investigaciones revelan que esta tecnología, englobada dentro del concepto genérico de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), tienen vulnerabilidades ya que pueden ser intervenidas por aplicaciones o software que ya está en el mercado.

En ese sentido, al otro lado del Atlántico, un grupo de científicos europeos trabaja para hacer la vida imposible a los ladrones. 

Así un equipo de físicos experimentales de la Universidad del Sarre, US, (Universität des Saarlandes, en alemán) en Saarbrücken, Alemania, ha desarrollado un sistema de seguridad flexible, que puede ser utilizado en jardines, calzadas y locales comerciales, para detectar a los ladrones que se cuelan en una propiedad.   EFE / END

También puede instalarse en las tierras de pastoreo y el bosque, para permitir a los granjeros saber si sus caballos u ovejas ya no están en el prado donde deberían permanecer para alimentarse.

ALTA SENSIBILIDAD

Consiste en un cable sensor que emite una señal de advertencia que se dispara cuando alguien lo sobrepasa e indica el lugar exacto de la intrusión.

Este cable diseñado por el profesor Uwe Hartmann y su equipo de la US puede fijarse en tramos largos de vallas, colgarse en los árboles o enterrarse bajo tierra.

“Este cable, diseñado originalmente para garantizar la seguridad del vallado perimetral de los aeropuertos, contiene un conjunto de sensores capaces de detectar los cambios más ínfimos en el campo magnético terrestre del entorno inmediato, incluso a varios metros de distancia del propio cable”, según Hartmann.

Cuando el cable se instala al aire libre puede ser calibrado para captar cambios tan sutiles, como los producidos por las vibraciones que genera un intruso al in

En el caso que se instale bajo el suelo de un camino de entrada a una casa, si un intruso pasa por encima, los sensores registran una desviación del campo magnético terrestre  respecto a los valores y patrones de señales habituales,  y transmite esta incidencia al sistema controlador central.

Los cambios o vibraciones en el ambiente producen leves modificaciones en el campo geomagnético inmediato, que a su vez generan un patrón de señal determinado, y los investigadores del Sarre, han conseguido que su sistema distinga si las señales captadas por el cable sensor han sido causadas por una persona, el viento, un coche o una animal, de acuerdo con Hartmann.

Según Hartmann este cable no consume mucha electricidad, por lo que puede ser abastecido por paneles solares, puede conectarse a cámaras o luces que se activan cuando se detecta una intrusión, y no proporciona objetivos para los piratas informáticos o ‘hackers’, como sucede con otros sistemas de seguridad.

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