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De los dos Steve que sembraron Apple, Jobs siempre será “el gurú”. Pero Wozniak, apodado “(el Woz)”, “iWoz” y “El Mago de Woz”, sigue siendo el ingeniero al que las semillas de la manzana deben sus frutos.

La revista “People with Money” acaba de presentarle como el empresario mejor pagado del mundo: ha obtenido 96 millones de dólares entre septiembre de 2016 y septiembre de 2017.

Un hombre de éxito que, a sus 67 años, sigue aceptando retos y permanece inmerso en la revolución digital. Y es que esta pasión, le viene desde la cuna.

Stephen “Steve” Gary Wozniak (11 de agosto de 1950, California, EE. UU.) es hijo de una pareja de inmigrantes de la región de Bucovina, situada al noreste de los montes Cárpatos, en Europa Central, que se mudaron a los Estados Unidos. Su madre era de origen alemán, y su padre tenía ascendencia polaca y ucraniana. De él, Woz aprendió las bases matemáticas y electrónicas. 

A los once años construyó su propia emisora de radio amateur, para la que consiguió una licencia de emisión. Dos años después fue elegido presidente del club de electrónica de su instituto, y ganó el primer premio en una feria científica gracias  a una calculadora basada en transistores. 

También a esa edad, trece años, Steve comenzó a diseñar sus primeros ordenadores, incluso uno en el que era posible jugar al juego de tres en raya.

Tras dejar la Universidad de Colorado, Wozniak construyó un ordenador junto a su vecino Bill Fernández. Debido a la cantidad de bebida gaseosa que consumió durante su desarrollo, lo bautizaron como “The Cream Soda Computer”.

En una demostración quemó el alimentador de energía de este último ordenador y, como algunos componentes informáticos tenían precios muy elevados, tuvo que limitarse a diseñar los siguientes en papel.

Fue por esta época cuando Bill le presentó a aquel, junto al que Woz construiría uno de los mayores imperios de la informática: su tocayo Steve Jobs. Enseguida desarrollaron una amistad y empezaron a trabajar juntos.

Una de sus primeras obras conjuntas fue el “Bluebox”, un aparato que emulaba tonos propios de los teléfonos analógicos. Wozniak había leído sobre ello en un artículo de la revista Squire, en 1971. Él los construyó y Jobs los vendió a cincuenta dólares la unidad, repartiéndose los beneficios.

Manzana

Por aquel entonces, Steve Wozniak ya le había comentado a Steve Jobs su intensión de inventar un ordenador orientado al uso personal, idea que llevó a cabo en 1976. Como trabajaba para HP (Hewlett-Packard ) estaba obligado a presentar sus ideas ante la empresa: “¿para qué quiere la gente una ordenador?”, se preguntaron desde HP, rechazando así la propuesta.

Poco después, Jobs expuso la idea en la Universidad de Berkeley, donde tuvo una exitosa acogida: la semilla de la manzana acababa de plantarse. Así, comenzaron a fabricar a mano los primeros ordenadores Apple I, que vendían a un comerciante por 500 dólares, y este, a su vez, los revendía a 666.66 dólares.

Así, Wozniak era el creador y Jobs el vendedor. Tal y como él mismo dijo en 2015 durante unas jornadas de la Impact Bussines School de la Universidad Europea (España): “Steve Jobs, mi mejor amigo, cogía mis diseños y los convertía en productos”.

Junto a Ronald Wayne, los dos Steve fundaron Apple. Pero Wayne, que tenía poca confianza en el proyecto, vendió su parte por 800 dólares. Wozniak y Jobs siguieron trabajando para presentar el Apple II en 1977. Este ordenador, uno de los primeros en color, ya podía mostrar no solo letras y números, sino imágenes. 

En 1977, presentaron el Aple II+, que tenía más memoria y el lenguaje de programación BASIC. En 1978, Woz diseñó también una disquetera. 

En 1980, llegó el Apple III, pero la ausencia de ventilador provocó problemas de sobrecalentamiento que hicieron que tuvieran que ser sustituidos. Solucionaron las deficiencias en 1981, y lanzaron el Apple III+ en 1983. 

Pero los errores iniciales habían repercutido en la confianza hacia el modelo, por lo que fue su primer fracaso: vendieron solo 65.000 unidades, en comparación a los millones de ventas de Apple II. Apple III fue, junto a Lisa, dos de los proyectos más grises en la colorida historia de la manzana.

Fue por esta época cuando Steve Wozniak tuvo un accidente de avión en 1981, perdiendo la memoria a corto plazo. La recuperó gracias a la ayuda de su novia de aquel entonces, Candy Clark (empleada del departamento de contabilidad de Apple) y al uso de juegos de ordenador (que funcionaban en el Apple II).

Es por ello que estuvo ausente durante su recuperación, y, al volver en 1983, solo quiso dedicarse a la ingeniera y a motivar al resto del equipo. Finalmente, abandonó Apple en 1985. Ese mismo año recibió la Medalla Nacional de Tecnología de manos del presidente Ronald Reagan.

Gracias a los beneficios de Apple II, Apple pudo desarrollar el ya famoso Macintosh (los “mac”) por lo que, pese a dejar la compañía, Woz puede considerarse el padrino financiero de este producto.

Más allá

Tras dejar Apple, Steve Wozniak regresó a la Universidad de California para finalizar los estudios, licenciándose en 1987. 

En ese mismo año, fabricó el primer mando a distancia universal en la compañía que él mismo fundó, Cloud 9. Vendió la empresa en 1988 y se dedicó a la enseñanza, como profesor de alumnos de quinto grado.

En 2001 fundó Wheels of Zeus (Woz, como su apodo), una empresa dedicada a la fabricación de dispositivos GPS sin cables. En 2002, se unió a Ripcord Networks. Después del cierre de WoZ en 2006, fundó Acquicor Technology. Y, entre 2009 y 2014, fue parte de Fusion-io. 

Por todas sus contribuciones, Steve Wozniak fue nombrado miembro del museo de historia de la informática en 1997. También dedicó y sigue dedicando parte de su vida y fortuna a obras filántropas. Es por esto y por su carácter bromista y afable que es uno de los personajes más queridos de su sector.

Ese es uno de los puntos en los que sus seguidores más lo diferencian de Jobs. Y es que, pese a que Woz hable con cariño del gurú, también hace duras afirmaciones sobre él: “Yo quería regalar el primer modelo del Apple I a una señora que lo iba a llevar a las escuelas, porque creía en la educación, pero él se negó. Me hizo comprárselo por 300 dólares y luego yo se lo di a ella”, declaró durante una reciente rueda de prensa en Montevideo.

“Cuando empezamos la compañía, Jobs ni siquiera sabía que existían los ordenadores de Apple con los que empezamos. Lo cierto es que él no quería crear una empresa de informática: quería ganar dinero”, añadió. 

Pese a ello, Wozniak admite que “las ideas de Jobs cambiaron nuestras vidas para mejor, tanto, que queremos decir que nos trajo cosas buenas”. 

Aun así, tal y como ha admitido también recientemente, “tenemos el mismo nivel de felicidad que la gente de la prehistoria”. O eso es lo que ha afirmado durante una conferencia en Moscú, donde se celebraba el Festival de la Ciencia: “no veo que con el tiempo las máquinas hayan conducido a más felicidad humana”, comentó.

“Hubo un tiempo en que Steve Jobs y yo soñábamos con crear un dispositivo que pudiera recuperar la vista a los ciegos. Y ahora, cuando entro en el metro y veo a todo el mundo pegado a sus ‘smartphones’, me doy cuenta de que dejamos ciegos a los que tenían visión”, añadió Woz.

En la actualidad, Steve Wozniak, padre de tres hijos y casado con Janet Hill, es profesor adjunto en la Universidad de Tecnología de Sydney, e imparte sus clases por videoconferencia. Recientemente ha sido imagen de la compañía telefónica Vodafone, y acaba de lanzar “Woz U”, una universidad digital dedicada a la tecnología.

Este último proyecto incluirá también un plan escolar para animar a los niños a dirigir sus estudios hacia las carreras informáticas y tecnológicas. Y la idea de Wozniak es llevarlo de lo digital a lo físico, con la construcción de treinta centros de estudios en Estados Unidos.

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