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Carlos Enrique Romano Urbina, de 31 años, es un joven multifacético, pues sabe desde soldadura hasta mecánica. Siempre le gustó leer recetas de cocinas y estar atento a la gastronomía nacional e internacional. El 14 de noviembre de 2013, Romano inició su proyecto culinario con el negocio al que bautizó The Last Stop, un carrito de comida rápida y platillos internacionales que atrapó a los capitalinos, quienes desde entonces lo buscan de miércoles a sábado por las noches.

Carlos Romano.Inició vendiendo 30 servicios diarios, pero con los "Sábados temáticos" ha logrado vender hasta 280 platillos. Además, ahora es solicitado para eventos privados y su comida es pedida a través de delivery. El negocio es pequeño, pero grande en calidad. Se suma a proyectos sociales, tanto, que ha cocinado para hogares y niños con cáncer del hospital La Mascota.

Este carrito original y lleno de sabor está ubicado normalmente de los semáforos de Monte de los Olivos, 100 metros al oeste, buscando los semáforos del Hilton; sin embargo, pronto estarán en otro sitio y lo podés saber a través de las redes sociales. Buscá The Last Stop a través de Facebook y por Twitter: @TheLastStopNi. Ahí observarás los platillos, precios y de qué se tratará el próximo "Sábado temático".

¿Por qué un carrito de comida ambulante?

Mi idea al principio era montar un restaurante, pero por falta de capital no lo pude hacer. Decidí invertir en algo más pequeño. La idea empezó en San Juan del Sur una Semana Santa y un amigo me dijo que era el negocio que podría dar en Managua, una comida rápida con tu cuchara. Sin embargo, desde el comienzo la calidad ha sido primordial.

¿Cómo surgió el nombre The Last Stop?

En una plática con mi amigo me recomendó la última parada, que es después de las fiestas. Al final decidimos dejar el mismo nombre, pero en inglés. También buscaba elegir un nombre que seis meses después me siguiera gustando y me quedé con The Last Stop.

Ustedes funcionan en la capital, ¿qué comida ofrecen?

Atendemos de miércoles a sábados. Los miércoles estamos de 6:00 a 10:00 p.m., los jueves hasta las 11:00 p.m., los viernes  y sábados nos pueden encontrar hasta la una de la mañana. El menú es comida rápida, tenemos bastante comida mexicana, incluso hemos popularizado algunos platillos como la chimichanga, el sándwich chivito uruguayo, que al principio no se conocía y ahora se vende bastante. La hamburguesa de res no puede faltar.

Delicias en The Last Stop.¿Qué los hace diferentes de los otros carritos de comida rápida?

La calidad. Los muchachos que trabajan conmigo son estudiados en la Escuela Nacional de Hotelería. Utilizamos nuestros guantes, gorras, desde las tablas de picar hasta cuchillo son de uso  profesional, de restaurantes y hoteles. Tengo mi propio panadero, quien realiza mi pan, pero para usar pan fresco. Las tortas de res son hechas en el momento y el proceso lo hacemos nosotros. Asimismo, los productos que ocupo son de calidad y del día. La idea es trabajar con productos frescos desde las salsas.

Tenés Sábados temáticos, ¿de qué se trata?

Los clientes me pidieron que los sábados (después del pago), pueda ofrecerles otro tipo de comida, de ahí surgió los "Sábados temáticos", algo que también nos diferencia de los otros negocios. Hemos tenido, por ejemplo, Sábados italianos que tuvimos cuatro tipos de pastas; de ahí he hecho asados, comida alemana, francesa, asiática, también realizamos sushi en el carrito y le sumamos el Sábado peruano.

¿Ha crecido la demanda del público?

Bastante. Al inicio nosotros vendíamos de 25 a 30 platos. Sin embargo, un día normal ubicamos 150 y los sábados especiales hasta 300. Por la misma demanda trabajo con seis personas profesionales, pues estoy enfocado en que el cliente conozca nuestra cuchara, que no somos un carrito normal en la calle y que el servicio que pretendo ofrecer más adelante será mucho mejor, con mayor calidad y con diferentes tipos de menú.

¿Seguís con la idea de abrir tu restaurante?

Sí. Ahorita estoy en proceso de buscar un local para ofrecer mi menú y tratar de poner un restaurante, no tan lujoso, pero con platillos atractivos, cortes de carnes y a la parrilla, que me gusta. Sin embargo, no dejaría de usar el carrito, pues me gustaría dejarlo igual en la calle, a como hemos venido trabajando.

Apasionado de la cocina

Carlos Enrique Romano Urbina.
EDAD: 31 AÑOS.

Terminó la secundaria y no logró entrar a la universidad, porque se dedicó a trabajar con su papá en una cooperativa de taxis. También aprendió sobre mecánica, pintura y soldadura. Estudió unos cursos de electrizado automotriz. Pero al final estudió cocina en la Escuela Nacional de Hotelería (ENAH) y es a lo que actualmente se dedica Romano. También es padre de una niña.

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