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El show transcurre en una piscina de dos metros por dos, llena de lodo en símbolo de las fronteras físicas, pero dándole un sentido metafórico a la lucha que realizan aquellos que salen de su país sin siquiera imaginar las sorpresas que le tendrá preparadas el largo camino.

Inicialmente esta obra se presentó por primera vez en 2012, y el tema de la migración sigue estando vigente hoy día, tanto en Nicaragua, como en el resto del mundo. Dirigida por Lucero Millán, “La frontera” se presentará todos los viernes y sábados de octubre, alargando las funciones hasta el 4 y 5 de noviembre en la sala del teatro Justo Rufino Garay.

“La frontera” ha tenido mucha aceptación en el público nicaragüense debido a la estética empleada en la escenografía, de manera pragmática y minimalista, la piscina de lodo es la esencia de la obra porque transmite el hecho de que los migrantes se tienen que enfrentar a situaciones desfavorables en su viaje. Y por supuesto, el tiempo y esfuerzo invertido en la intensa preparación de los actores, René Medina Chávez y Jhosay Peralta, dan frutos en la puesta en escena que presenta todos los movimientos coordinados y coreografiados por los artistas. Una escena de la obra

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Acerca del espectáculo

“Esta obra nos ayuda a reflexionar sobre lo doloroso que es partir, no solo para el que se va sino sobre todo para el que se queda. Es un tema del que se debe seguir hablando, reflexionando. Tenemos que buscar formas de retener lo más valioso que tiene el país: Su capital humano” menciona la directora, refiriéndose a porqué se eligió el tema para transportarlo al escenario, aunque ya había leído hace mucho tiempo esta pieza de la escritora española Laila Ripoll, se dio a la tarea de darle vida con el elenco de actores, debido a la incidencia que esta pueda tener en la audiencia.

Los protagonistas de la obra, debieron de incrementar el proceso de calentamiento antes de las prácticas, debido a que los personajes de “el nieto” y “el abuelo” necesitan de mucho esfuerzo físico para poder dar lo mejor de sí mismos en el espectáculo. Ambos son egresados de la escuela de teatro Justo Rufino Garay y miembros activos de esta institución y Lucero Millán añade: “Solo con actores bien entrenados se podía lograr, en ese sentido desde mi punto de vista el trabajo de René y Jhosay fue excelente.”

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