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Hace nueve meses David Martínez decidió fusionar el arte y la gastronomía en un solo lugar: Artburger. Ubicado en la capital, este restaurante no solo ofrece un amplio menú de comida, sino un espacio recreativo y cultural para sus clientes, quienes mientras esperan sus pedidos pueden apreciar el talento de pintores emergentes, pintar o utilizar los diferentes juegos de mesa.

“A los jóvenes no les interesa el arte, pasan mucho tiempo en las redes sociales, entonces pensamos que sería increíble que ellos pudieran venir a pintar o jugar ajedrez mientras esperan por su hamburguesa y que en ese tiempo de ocio puedan dejar fluir su imaginación”.

Hasta el momento hay más de dos docenas de piezas que los burgerslovers han pintado con tizas y témperas.

Además, en las paredes hay colgados cuadros que están a la venta de pintores entusiastas que no pueden exhibir su arte en una galería.  

Además de pintar, Martínez planea incorporar juegos de mesas como UNO, Jenga, palitos chinos y ajedrez.
Creatividad en tu paladar

¿Quién dijo que la comida chatarra no es saludable? Artburger ofrece platos 100% vegetarianos con materia prima orgánica, y deliciosas mezclas de hamburguesas de ternera y cerdo.

La Remerandt es una torta verde hecha de garbanzo y perejil, la bosco de proteína de soya, la Dotticelli una mezcla de vegetales y res, y la Botero que es una de las favoritas de la proteína animal, tiene una mezcla de cerdo con eneldo que se asemeja a la carne del jabalí y la recomiendan combinar con queso de cabra.

En cuanto al pan, hay de dos tipos de chía y mantequilla. “La gente elige primeramente el tipo de pan, carne y queso, y posterior tenemos un topping de vegetales donde las personas elijen el que prefieren, tenemos: morón asado, hongos salteados con ajo, aceitunas negras, pepinillo, tomate, y chile. Sustituimos la lechuga por las espinacas porque consideramos que aporta más valor nutricional a la hamburguesa y en la forma estética es también más llamativa”.

Desafíos y satisfacciones

El reto más grande que ha enfrentado este emprendedor ha sido el tema administrativo, cuenta que en una ocasión “se nos terminó el gas y teníamos pedido, no se me había ocurrido que se me podía acabar, desde entonces aprendimos que siempre debemos tener productos de reserva. Todo ha sido de experiencias, desde la nómina hasta la compra de insumos”.

A pesar de estas dificultades, Martínez asegura que se siente satisfecho de que las personas puedan comprender el concepto del lugar. “Que vengan no solo porque nuestras hamburguesas sean ricas sino porque encuentran un espacio donde puedan compartir un rato con sus bróderes y dejen volar su imaginación. Muchas veces ni ellos mismos se creen lo bien que le quedan los dibujos, y eso me llena mucho”.