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Intelectual hard way” o una forma dura de ser intelectual, nos introduce al desenfadado estilo pictórico de Noel Salvador Montealegre. Un estilo con fuertes reminiscencias del singular Grupo “Raymundo” (Colectivo de Arte Pluricultural: pintura, música, escultura, fotografía, etc.) fundado por Salvador “Boyoy” Cardenal junto con Ernesto “El Cabo” Cuadra (ERCU), Juan de la Cruz Cardenal, Luis Román, Lorenzo Cardenal, Róger Román, Claudia Gordillo, Mario Silva y Luis Domingo Román y al que Montealegre perteneció en sus iniciáticos tiempos como alumno  del “Cabo” Cuadra y “Boyoy“ Cardenal.

Por ello, encontramos claves fundamentales de esas alegóricas influencias ercunianas y boyoyanas, cargadas de efectos visuales libres, lúdicos y de gran colorido.  Es una obra que deambula entre el expresionismo abstracto, un sugerente surrealismo y una bosquejada figuración.

Sin embargo, Noel explora aún más en los sentimientos y sensaciones desde la técnica del dripping, característica de la pintura de acción que Jackson Pollock utilizó en los finales de 1940, con cierto paralelismo con la escritura automática surrealista, dado que en el fluir de la conciencia, el proceso o resultado no proviene de los pensamientos conscientes de quien escribe o pinta. Es una forma de hacer que aflore el subconsciente. El lápiz sobre el papel o el goteo sobre el lienzo, dejan fluir los pensamientos sin ninguna coerción moral, social ni de ningún tipo.

Noel pinta esparciendo la pintura alrededor y eso le da distintas perspectivas de la obra, dominan la gota y al mismo tiempo proporcionándole libertad al chorreado, liberarla para crear la sensación de movimiento y caos.

Quizá suene discordante la experiencia en una profesión de banca y finanzas y especialista en riesgo de operaciones de inversiones, con la de un artista plástico.  Noel Salvador Montealegre logró combinar sus estudios y experiencia laboral en el mundo de las operaciones financieras con la de pintor.  

Las matemáticas del caos y el dripping, muy bien estudiados por Noel Salvador, resultan en su propuesta estética, en un caos con un orden subyacente.  Con el uso del dripping esboza los contornos del lienzo y ante el  sosiego, la ondulación libre de la línea, dibuja sus efímeras figuras casi ikebaneanas, un antiguo arte que emerge de un respeto hacia la naturaleza profundamente arraigado en la cultura japonesa.  Por ello sus figuras están emparentadas con la poesía haiku, por la sobriedad y economía de versos.

Pintura consciente

En la obra de Noel Salvador despuntan después de las figuras, sombras y luces, sin canon establecido, la figura fluye y hasta que termina la última gota se inicia la pintura consciente.

En sus obras encontramos una transición del dripping al dibujo, de un realismo en bruto que marca una fuerte relación con la técnica y la temática, con los nombres de las obras. Por ello, el pintor se identifica con la máxima Aristotélica: “La  finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia”.

Su obra “Sortilegio” hace referencia  a la simbología ancestral esotérica, a la suerte, incorporando símbolos mayas prehispánicos, es un códice en cuatro secciones donde predomina el pensamiento abstracto sobre la figura.

“Campo de Girasoles” es una eclosión multidimensional de campos de color, relacionado al “informalismo europeo”, sobre todo por la capacidad gestual del trazo y un tanto “espacialista” por las masas de colores que intentan captar el movimiento y el tiempo como los principales principios de la obra.

“Nefelibata” nos seduce mediante su visión privilegiada de la beldad. Quién sueña o quién está fuera de la realidad, el pintor o la musa? Es un personaje quien parece estar en las nubes, fuera de la realidad, que vive en las nubes y no tiene los pies afirmados en la tierra, es decir, que ha perdido el contacto con la realidad.

En la pintura, predomina la manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio del magnetismo de la técnica pictórica que culmina en una figuración, de un apasionado o embelesado sueño.

El díptico “Ocaso” es un tránsito del tiempo, varias figuras de sol que culminan en una luna, es una traslación, el inicio o la salida del sol a su puesta, el día y la noche, lo sensorial en el tiempo y el espacio, es la partición del día o la noche.  

Otros títulos en sus obras como “Apotropaico”, “Dromomanía”, “Serendipia”, “Epifanía” “Melifluo” o “Mondo”, develan inquietudes, aspiraciones, situaciones vividas o por vivir.

Se refieren al descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca.

En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente, ese es el caso de “Serendipia” y así sucesivamente, cada nombre puede tomarse de forma literal o figurada.  La “Epifanía” es una forma de mostrar un concepto, algo que el pintor quiere que el espectador pueda ver y entender exactamente lo que quiere decir, que el espectador tenga un entendimiento profundo y completo de lo que está viendo. Es hacer legible lo que sólo el autor entiende, y quiere que todos lo vean de la misma manera.  Epifanía también puede ser conceptualizada en el sentido filosófico, es una profunda sensación de realización en el sentido de comprender la esencia de las cosas.

Es todo lo que puede estar en el corazón de las cosas o de las personas, es decir, constatar que a partir de ahora se siente como resuelto, solucionado, completado, lo que era muy difícil de lograr. Epifanía puede ser un pensamiento ilustrado, una inspiración que parece ser una cosa de Dios, como que sólo a Él se le ocurriría tal cosa.

Dromomanía nos hace viajar o llegar a nuestros propios límites, ir a lugares inimaginables a través del pensamiento.  Transitar por espacios surreales del subconsciente, de la memoria, de los sueños, por lugares imaginarios.

“Apotropaico” Es un hecho ritualista, cuyo símbolo del cuerpo fragmentado nos conduce a la  percepción psicológica de hallar cierta seguridad ante lo incierto y desconocido, lo que comúnmente se relaciona con lo peligroso y posiblemente dañino. La línea figurada está sobre protegida u oculta por el desborde desconcertante de zonas coloridas.

En general, la obra de Noel Salvador Montealegre, pretende reducir la narración a sus elementos fundamentales. Es una enorme ventana desde donde se dejan fluir acciones sensoriales.  Es una derivación minimalista que se caracteriza por su tendencia a la sobriedad, la precisión y una parquedad extrema en el uso de los signos en todo lo que se refiera a descripción. Los objetos, los personajes, las situaciones deben hallarse caracterizados de la manera más concisa posible. El uso del adverbio y la adjetivación quedan reducidos al mínimo, dado que el autor prefiere que sea el contexto el que sugiera el sentido profundo de la obra.

*Colaboración

 

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