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En la reserva se puede hacer camping junto a las cabañas.Aquí los amaneceres son alegres, porque antes que salga el sol se escucha el trinar de cenzontles, saltapiñuelas, oropéndolas, urracas y el aullido de monos congo que se acercan hasta el techo de la cocina. A veces, solo basta abrir la ventana para ver la manada de mapaches que llega al patio a comer frutas y semillas de los árboles frutales que abundan en este paraíso tropical llamado Greenfields.

Greenfields, es una reserva silvestre creada de la nada, porque nada quedó después del paso del huracán Joan que en 1988 arrasó todo a su paso, provocando muerte y destrucción de ciudades y extensas zonas de bosques tropicales con toda su rica biodiversidad.

Sus creadores, Räto Pfranger (q.e.p.d.) y su esposa Verónica Pfranger, llegados a la zona desde que se dio el desastre natural para ayudar en la limpieza de los escombros, asumieron el reto de proteger esta zona devastada por la fuerza de la naturaleza y los incendios. Primero intentaron reforestar, pero las autoridades les dieron un consejo: “No hagan nada, dejen que la naturaleza se regenere sola” y exactamente eso sucedió.

Hoy, casi tres décadas después, Greenfields es un extenso bosque tropical rodeado de manglares, lagunas y canales ricos en sábalos, mojarras, guapotes, róbalo, roncador, nutrias, tortugas y hasta cuajipales en gran cantidad. A su selva, han regresado los venados, los monos carablanca, congo, osos perezosos y hormigueros, tigrillos, pizotes, salamandras, ranitas ojo rojo, guatusas, jaguar, tucanes, gavilanes y decenas de especies de mariposas y orquídeas que dan una idea de rica biodiversidad que existe en este lugar.

Pero además de reptiles y mamíferos, lo que más abunda en esta reserva son las aves, tanto nativas como migratorias, que han convertido estos bosques, criques, manglares, llanos y humedales en refugio natural de chocoyos, pericos, garzas, urracas, carpinteros, tucanes, guardabarrancos, colibríes, búhos, halcones y otros.

Por eso Greenfields no solo se ofrece como un espacio para disfrutar de la naturaleza, sino también como una estación biológica, con facilidades básicas para que los científicos puedan hacer sus investigaciones, tales como alojamiento, alimentación, energía eléctrica a base de paneles solares y eólica, guías, agua potable y botes para movilizarse por los caños, entre otros.

Verónica Pfranger, fundadora propietaria de esta reserva, dijo que la lucha para conservar este pequeño paraíso ha sido difícil  “al inicio, una de las tareas más duras  fue proteger esto de cazadores  furtivos y gente que despalaba, que venía del pueblo para sacar los árboles, pero empezamos a cuidar como área protegida y vimos cómo se empezó a regenerar la naturaleza. En el año 2001 Greenfields fue declarada la segunda Reserva Silvestre Privada de Nicaragua, después de Domitila”.Nada mejor que tener la cocina-comedor en  medio del bosque.

 

La señora Pfranger explicó que en Greenfields dejaron la parte boscosa como reserva intangible, “no reforestamos, queríamos tener el bosque salvaje y como no tenemos otros ingresos como el café, de allí surgió la idea del ecoturismo, para que no solo sea una fuente de ingresos sino para facilitar la visita de personas interesadas en conocer un poco de la biosfera, haciendo un turismo responsable, de bajo impacto, con grupos pequeños que puedan pernoctar. Contamos con 30 kilómetros de senderos, 4 de canales, 5 ecosistemas, 3 lagunas entre manglares con caños que se pueden recorrer en canoas y bañar en sus aguas.”-manifestó Pfranger.

Néstor Bello, viejo trabajador de la reserva dice que a los turistas les encanta recorrer en bote los canales que llevan a las 3 lagunas, donde se puede pescar grandes sábalos, de hasta 100 libras. “A ellos les gusta mucho ver las orquídeas, las aves, los monos y caminar por el bosque”-indica Bello.

Cómo llegar:

Se puede llagar en avión hasta Bluefields, de allí se toma un bote que vaya a Laguna de Perlas y pedir que lo dejen en Greenfields.

También en vehículo propio, se llega primero a Ciudad Rama y se toma la trocha a Laguna de Perlas. De allí se viaja 20 km hasta Kukra Hill, donde se toma un bote para viajar un km sobre el río,  hacia la reserva. También en bus, desde mercado de Mayoreo e Iván Montenegro, hasta Rama, de allí a Bluefields.

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