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Una taza sopera llena de frijoles en bala nadando en su propio caldo hirviente, con una tacita de crema, una escudilla con una pelota de cuajada recién amasada, un  plato con un par de tortillas grandes y calientes junto a otro con huevos de amor,  fritos y revueltos con cebolla y  una humeante taza de café de la montaña, es la mejor noticia para el estómago de toda persona que viaja entre Matagalpa y Jinotega.

El comedor “Santa Inés” está abierto desde temprano.Ubicado a más de 1,500 metros de altura,  sobre la cordillera dariense, el comedor “Santa Inés”  es una parada obligada entre Matagalpa y Jinotega, al menos para los viajeros madrugadores y otros que gustan de la comida típica del campesino nicaragüense.

Flor de María Brizuela, propietaria del establecimiento, contó que ella empezó con una mesita y cuatro sillas plásticas en el pequeño corredor de su casita de adobe y techo de tejas de barro. Al principio solo vendía frijoles cocidos con cuajada, tortillas y café, pero con el tiempo la clientela fue demandando otros productos como la crema, los huevos fritos y hasta arroz.

Fachada del comedor.En  este comedor, ubicado frente al mojón del kilómetro 151,  se detiene toda clase de vehículos con pasajeros y particulares que van para  Jinotega, el Cuá o  Wiwilí, quienes a veces tienen que esperar turno para poder sentarse a la mesa. Flor de María, cuenta que tanto la leche, como la crema y las cuajadas las compran en la comunidad y los frijoles se los trae un señor que les abastece desde hace años. Su menú es invariable,  pues aunque le han pedido nuevos productos, ella prefiere lo tradicional.

Con el esfuerzo de su trabajo,  logró hacer algunas mejoras: extendió el área de comedor en el mismo porche  de la casa, agrandó la cocina y hasta construyó un segundo piso que usa para dormitorios. Aquí, la comida es barata y sana. Abre desde las 6:00 a.m.

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