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“Pies para qué los quiero si tengo alas pa’volar” es una de las frases de Frida Kahlo que se encuentra en una de las salas del Museo de Frida Kahlo, ubicado en la calle de Londres 247, en uno de los barrios más antiguos y bellos de la Ciudad de México (CDMX), en el centro de Coyoacán.

Un equipo de El Nuevo Diario visitó el valioso museo, también conocido como Casa Azul, ya que sus paredes exteriores e interiores están pintadas en este intenso color, que da la impresión de estar en un pedazo de cielo. 

La Casa Museo permite a sus visitantes descubrir la profunda relación que existe entre Frida, sus pinturas y su casa, sus habitaciones muestran parte de la obra de Frida y Diego Rivera, que también vivió ahí.

Entre lo más destacado de la casa se encuentra las camas (cama de día y cama de noche) que utilizó Frida para pintar mientras se encontraba inmovilizada de la columna debido al terrible accidente que sufrió, mismo que inspiró muchas de sus pinturas por el sufrimiento que vivió después de varias cirugías reconstructivas. Otro de los atractivos del museo es el estudio de Frida, donde también se puede apreciar su biblioteca. De igual forma, es necesario mencionar la cocina de la casa, preservada tal cual fue utilizada por la pintora. A Kahlo le gustaba hacer sus comidas en fogón a base de leña.

La Casa Azul alberga parte importante de las obras de la pintora, sin embargo la más grande e importante exposición de la obra de Frida Kahlo se encuentra en el Museo Dolores Olmedo. 

¿Cómo nace la Casa Museo?

Según César Galván, guía turístico de CDMX, en vida, Diego Rivera le pidió a Dolores Olmedo (coleccionista de arte y amiga íntima de Diego Rivera) que cuando él y Frida murieran, convirtiera la Casa Azul en museo, dejando todo abierto al público con excepción de un baño, el cual podrían abrir quince años después de su deceso. Esos años se convirtieron en cincuenta y al abrir el espacio, descubrieron miles de documentos, fotos, vestidos, libros y juguetes. Fue necesario acondicionar el inmueble de al lado para poder exhibir todos estos nuevos objetos. 

Sus cenizas 

En la Casa Azul descansan las cenizas de la pintora dentro de una urna con forma de sapo. Según explicó Galván esto se debe a su amor por Diego, quien se autonombraba el “sapo-rana”.

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