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Dormir escuchando el suave murmullo de las olas del lago y despertarse con el canto de los pájaros frente a la ventana del dormitorio es el mejor regalo para el cuerpo y el alma que uno puede dar o recibir. Pero esta noche de ensueño es inolvidable cuando se disfruta en compañía de la persona indicada y si a este momento se le agrega una caminata nocturna por la playa, eso nunca lo olvidará ninguno de los dos.

Este lugar existe, se llama San Juan de la Isla y se encuentra en lado este de la falda del volcán Concepción,  municipio de Altagracia, en la isla de Ometepe, Rivas.

Una antigua casona estilo colonial construida a inicios del siglo XX, que sirvió de casa hacienda para una de las familias ricas de la isla, fue el punto de partida para uno de los proyectos turísticos más importantes de la isla, donde se conjuga confort  y naturaleza con profundo respeto al medioambiente.

San Juan de la Isla es una finca agroecológica donde se practica la agricultura y el turismo responsable sostenible con calidad, ya que además de producir musáceas, leche y otros productos agropecuarios, cuenta con un hotel de montaña rodeado de un humedal donde existen cuajipales y ranas, ademas,  alrededor de sendos ojos de agua, muchos animales silvestres como aves, monos, ardillas, patos  y otros,  han convertido este lugar en su  santuario.

Este lugar es el paraíso para los amantes de las aves, porque aquí es lo que más abunda, sobre todo urracas, cenzontles y garzas lacustres, por eso es un pecado llegar sin su respectiva cámara para llevarse una buena fotografía, tanto del ave como de la vista del volcán Concepción que se ve al final de la extensa playa de finas arenas que tiene este centro de descanso.

En total, son 90 manzanas de plantaciones de plátanos, pastizales y bosque frente al lago Cocibolca, que con sus  8,264 kilómetros cuadrados de agua dulce, rocía las 19 habitaciones  y cabañas de madera construidas entre el humedal y la costa.

Punto de partida para otros destinos

Carolina Rosales, administradora del local, señaló que además de alojamiento, San Juan de la Isla ofrece tour de acuerdo al gusto de los visitantes. Si lo que buscan es una actividad tranquila y sosegada, se le ofrece vistas a los museos arqueológicos y de numismática de El Ceibo y Altagracia y al Ojo de Agua, donde se pueden dar un sabroso chapuzón, y si buscan aventura y adrenalina, los conectan con los especialistas en escalar los volcanes Concepción y Maderas o los llevan a la cascada de San Ramón. En comidas, el menú de este ecoalbergue tiene casi de todo, desde pollo, pescado, carnes, pastas y muchas comidas con sabor nicaragüense. Aquí también se pueden realizar bodas, seminarios y congresos.

El arquitecto Federico López, diseñador y supervisor del proyecto dijo que las cabañas fueron construidas con madera de pino traído de nueva Segovia para no impactar el medio ambiente local, si hizo un proceso de tratamiento de aguas residuales con tanques sépticos, de oxidación y un filtro para  regresar el agua para riego de las plantas. Señaló también que se construyeron varias casas de adobe que resultaron muy agradables y cómodas, que se adaptan al medio, son tibias en época  lluviosa y frescas en época de calor, con una diferencia de hasta 10 grados con el exterior.

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