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Jinotega es uno de los departamentos más extensos y montañosos de Nicaragua, razón por la que goza de un agradable clima, donde los bosques de nebliselva, ricos en pinos, robles, genízaros, caoba, guayabos, guanacastes y  ceibos,  sirven de hábitat natural a miles de aves silvestres, mamíferos, reptiles y otras especies.

Este enorme bosque montañoso es la principal riqueza natural que Jinotega ofrece como atractivo turístico a los visitantes nacionales y extranjeros. Lagos artificiales, hoteles de montaña, caudalosos ríos, cascadas, fincas cafetaleras, majestuosos cerros, ciudades centenarias, valles y pintorescos pueblos  con apacible población indígena brindan una variada oferta turística para aquellos visitantes que buscan entrar en contacto con la naturaleza y la gente local.

Por estar ubicada a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar, Jinotega, también conocida como la Ciudad de las Brumas,  tiene el encanto de esos pueblitos que amanecen cubiertos bajo un manto de neblina y con un frío que dan ganas de seguir bajo el tibio calorcito de la colcha, deseando una humeante tacita de café con su respectiva media docena de rosquillas de maíz.

La ciudad cuenta con un fuerte movimiento comercial, sobre todo por la mañana, que es cuando los productores abastecen el mercado municipal y cientos de pobladores hacen sus  compras y diligencias en las instituciones y empresas locales, así como muchos pobladores de pueblos vecinos trasbordan vehículos para viajar a otros municipios.

Un tour por la ciudad incluye una visita casi obligada a la monumental iglesia catedral dedicada a San Juan, su arborizado parque central y una expedición al cerro La Cruz, ubicado en la cima de la cordillera, frente a la ciudad y desde donde se tiene una vista panorámica de todo el  valle y lago de Apanás.

Entrada a Bosawas

Viajando hacia el noreste de Jinotega se llega a la Reserva Natural Macizo de Peñas Blancas, que forma parte de la Reserva de Biosfera Bosawas, el área protegida más grande de Centroamérica, donde se puede visitar la cascada que baja de la cima de esta enorme montaña y conocer la rica biodiversidad que existe en este lugar.

Cerca de la ciudad se encuentra el lago artificial de Apanás, creado para generar energía  a través de una planta hidroeléctrica en 1964. Aquí hay varias pequeñas operadoras de turismo que ofrecen sus servicios para realizar actividades turísticas como pesca deportiva, competencias de kayak, lanchas de remo, paseos en botes, caminatas y cabalgatas alrededor de este espejo de agua,  entre  otros.

Muy cerca de este lago se encuentra un lugar para disfrutar al máximo  de la naturaleza; la Reserva Natural El Jaguar, donde la frescura del bosque de nebliselva le invita a conocer la más extensa variedad de aves silvestres y mariposas  de Nicaragua. También aquí puede disfrutar de relajantes baños en varias cascadas que hay dentro de la reserva y otras que están dentro de haciendas cafetaleras vecinas.

Cerca de Jinotega  se puede visitar la iglesia San Rafael Arcángel, en San Rafael del Norte, y el centro de retiro El Tepeyac, ubicado en una colina que domina toda la ciudad.

Viajando hasta el extremo noreste del departamento se llega a Wiwilí de Jinotega,  más conocido como Jinoteguita, desde donde, navegando por el  río Coco o Wangki, de más de 680 kilómetros, se puede conocer la cultura de los pueblos  indígenas misquitos y mayagnas que habitan a la ribera derecha. Por aquí mismo, pero entrando a la selva, se puede vivir una aventura extrema para llegar hasta el corazón de Bosawas, ubicado en el cerro Saslaya. En estas montañas aún existen leones, tigrillos, leopardos, lapas verdes y rojas, dantos (tapires), saíno de monte, monos cara blanca, monos congo y cientos de especies de aves, insectos y  reptiles. Este es el paraíso para amantes de la naturaleza, ornitólogos, fotógrafos y aventureros que quieren vivir la mejor experiencia de su vida.

Otros lugares a visitar son la finca turística Kilimanjaro y las reservas  del macizo Kilambé, cerro Datanlí-El Diablo y de regreso, pasar por el comedor Santa Inés, ubicado entre Jinotega y Matagalpa, sobre la cordillera Dariense y a más de 1,500 metros de altura sobre el nivel del mar. Aquí siempre le espera una suculenta taza sopera con frijoles en bala, con una tacita de crema, una pelota de cuajada con un par de tortillas recién salidas del comal, huevos de amor fritos con cebollas y una aromática taza de café de montaña con leche  de  vaca recién ordeñada.

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